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¿Está Bucaramanga lista para el regreso del fútbol profesional?

Luego de siete años en la categoría B del fútbol profesional colombiano, el conjunto Atlético Bucaramanga dirigido por José Manuel Rodríguez, se estrenó de local en la primera categoría del fútbol nacional ante Independiente Medellín, logrando un empate.

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Por Fabián Carrillo Ferreira
fcarrillo55@unab.edu.co

Las calles que rodean el estadio departamental ‘Alfonso López’ de Bucaramanga se ‘pintaron’ de amarillo el domingo 31 de enero cuando el equipo local recibía al cuadro ‘paisa’. Miles de personas con camisas alusivas al equipo de la ciudad se acomodaban en las largas filas buscando acceder al espectáculo futbolístico que se desarrollaría esa tarde.

Como es costumbre, la barra más popular del Atlético Bucaramanga, la Fortaleza Leoparda Sur (FLS), ya se encontraba dentro del estadio atando sus banderas, acomodando los extintores y practicando los cantos barrísticos que ya se oían en los alrededores del estadio de la calle 30.
En las afueras del recinto algunos hinchas se la jugaban en la calle pidiendo monedas para poder comprar la boleta de ingreso. A pesar de los anillos de seguridad implementados por la Policía
Metropolitana de Bucaramanga en el interior del escenario, a pocos minutos de haber comenzado el encuentro, un enfrentamiento en la tribuna norte baja atrajo la mirada de los más de diez mil espectadores. Uniformados tuvieron que someter a los implicados y llevarlos fuera del escenario para evitar que el inconveniente pasara a mayores.

El intendente de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, Vicente Heredia Preciado aseguró que, “el inconveniente surge porque hay un grupo de hinchas del Bucaramanga en norte baja que al ver a los hinchas del equipo visitante pasar frente a ellos, deciden agredirlos y comienzan a lanzarles objetos. Afortunadamente se identificaron y fueron expulsados del escenario”. Lamentablemente no es el primer hecho de violencia que ocurre, pero lo más adverso del asunto es que estos actos son trasladados a otros lugares, incluso lejos del estadio. El 5 de abril del 2015, hinchas del Atlético Bucaramanga, se enfrentaron con machetes, cuchillos y botellas contra seguidores del Atlético Junior en el Terminal de Transportes de la ciudad. Según la policía local, dos jóvenes hinchas del Junior resultaron heridos con arma blanca en brazos y tórax mientras que cuatro seguidores del equipo ‘búcaro’ terminaron capturados. “A pesar que algunos integrantes de las barras han tenido capacitaciones por parte de diferentes instituciones privadas y públicas, se siguen presentando estos hechos lamentables que no nos dejan avanzar. Es un problema que se presenta en todas las barras de las ciudades más importantes del país y la Policía Nacional trabaja a través de la Comisión Nacional de Fútbol para mitigar estos problemas”, afirmó Heredia Preciado.


Las barras se necesitan, pero sin violencia

El fenómeno de las barras bravas es un problema social que se presenta en varias ciudades del país. Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla son las ciudades más afectadas por estos enfrentamientos violentos. El 4 de octubre del año pasado, falleció Cristian Camilo Gallo, un joven de 18 años asesinado en una riña con arma blanca entre hinchas del Atlético Nacional. Por otro lado, el 21 de mayo de 2014, seis personas fallecieron en Medellín y Barranquilla producto de riñas por la celebración del título del cuadro ‘verdolaga’.

El experto en comportamiento de masas, Jairo León Sepúlveda, acotó que “las barras bravas son atractivas para muchachos que tienen problemas para acatar la autoridad y por ende, les es más fácil masificarse para sentir valor social. Es decir, siendo barra brava tendría momentáneamente cierto tipo de “respeto” intimidante que “blandea” mientras camina en hordas grupales por las calles que conducen al estadio”. A pesar que el problema ha disminuido, la violencia sigue y preocupa a las autoridades. En 2013, según informes de la Policía Nacional, cada 22 días asesinaban a un hincha en el país, en 2015, solo se reportaron dos muertes por enfrentamientos entre hinchas.

El líder del ‘parche’ San Francisco, perteneciente a la FLS, Jonathan Gamboa, dijo que “las cosas con los barristas han ido cambiando. En este momento ya no pueden entrar menores de edad y todos deben entrar con cédula en mano. Prácticamente la Policía ya sabe quiénes son los que ingresan a sur y por lo tanto el control es mejor. Se ha venido trabajando de la mano de los policías y con fundaciones que nos han ayudado con charlas para tratar de acabar la violencia en los estadios, el trabajo ha sido bueno y ya la mayoría de los líderes de los ‘parches’ han sido específicos con sus integrantes acerca de los actos que perjudican a la barra”. Según los integrantes de la FLS, la Policía sanciona a la hinchada negándole el acceso de banderas, instrumentos, astas y extintores, lo cual asegura Gamboa que opaca la fiesta dentro del estadio. “Cuando hay actos negativos la policía nos castiga negándonos el ingreso de todo lo que decora la fiesta, y eso nos duele porque lo que siempre quiere la barra es alentar con todo lo que se tiene”.

El arquero del Atlético Bucaramanga, James Aguirre expresó que, “para nosotros es importante que toda la hinchada siempre nos acompañe. Lo de la barra brava es especial porque ellos asisten a
todos los partidos sean de local o visitante, entonces es bonito verlos siempre presentes.

Lo único que lamenta el club es cuando sus acciones van más allá de lo futbolístico y comienzan a realizar desmanes. Con esas acciones el club se encuentra en total desacuerdo”.
Sin embargo, si se le da una mirada internacional, las sanciones son irrisorias si se comparan con los actos cometidos. En España, el 4 de diciembre de 2014, se enfrentaron hinchas del Atlético de Madrid y el Deportivo la Coruña, el saldo fue una persona muerta y múltiples daños materiales. Las sanciones a los capturados iban desde multas de 60 mil euros (226.248.602 pesos colombianos) a prohibiciones para ingresar al estadio durante cinco años.

En Colombia, múltiples enfrentamientos se realizan entre barras a lo largo del campeonato. Bogotá ha sido una de las principales víctimas de estos altercados cada vez que se juega el clásico capitalino.
Entonces; ¿Si en la capital no han sido capaces de controlar estos desmanes, Bucaramanga después de siete años, estará preparada para recibir el fútbol de primera categoría?

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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