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Por Michell Elisa Reyes Moreno
mreyes803@unab.edu.co

Tulia Portilla aún no comprende cómo después de seis meses, el que ella señala como el auto de la muerte de su hija, Paola Andrea Tiria, de 21 años, se encuentra en libertad luego de presuntamente arrebatarle la vida.

La prensa registró el 5 de diciembre de 2015 el asesinato de esta joven, que sucedió a la 1:20 de la madrugada en una habitación del hotel Dorado en Cartagena.

El joven reportado por las autoridades, llamado Carlos José Portilla Delgado fue encontrado por los empleados del hotel encima del cuerpo de Paola Andrea Tiria, de acuerdo con el relato de esta madre. Tulia Portilla explica que como le informaron los paramédicos, la joven había muerto por asfixia mecánica. Portilla, de 25 años, fue llevado a la estación de policía y luego ante un juez de control de garantías quien finalmente no legalizó su captura argumentando que el Instituto de Medicina Legal no había establecido las causas del fallecimiento.

Esta mamá reclama justicia y pide que sea aplicada la ley 1761 de 2015, también conocida como Ley ‘Rosa Elvira Cely’. Lucía Andrade Manjarrez, abogada con máster en Derechos Humanos, expone que el “fin de la presente ley es tipificar el feminicidio como un delito autónomo, para garantizar la investigación de las violencias contra las mujeres por causa de discriminación o por su condición de ser mujer” (Ver recuadro: Corte Constitucional ratifica la ley ‘Rosa Elvira Celis´).

Los hechos “Él la trataba mal, la amenazaba y la tenía amedrantada. No la dejaba hablar con nadie. Estaba obsesionado. Ocupaba todo su tiempo con él, ya no veía a mi hija”, relató Tulia Portilla. En lo que conoce del victimario, asegura que estudiaba junto con su hija en las Unidades Tecnológicas de Santander y que cursaba último semestre de Ingeniería Ambiental.

Los allegados le comentaron a la mamá que iniciaron su relación amorosa el 8 de marzo de 2015, Día de la Mujer. “Ella duró ocho meses con ese tipo, no sé qué le pudo ver, pues su aspecto era terrible, pero cuando lo conocimos llegó vestido de piel de oveja”, expresa Tulia Portilla. Tiria había planeado el viaje con el fin de que su madre y hermana menor de 16 años conocieran el mar. Emprendieron su destino hacía Cartagena, llegaron al mediodía del 4 de diciembre de 2015.

En el arribo al lugar, el joven mostró actitudes agresivas hacía Paola Tiria, de acuerdo con el relato de la madre, quien agrega que hubo un problema con la entrega de la habitación y que desde ese momento empezó a discutir con la víctima. Al anochecer se dirigieron al bar del hotel, según Natalia Morales, hermana de Tiria.

En su relato también señaló que el victimario había revisado el teléfono de Tulia y que encontró unas conversaciones con la expareja de Paola Andrea en las que su mamá le decía: “Espero algún día vuelvas a estar con mi hija”. Esto, al parecer, lo enfureció y lo llevó a agredir verbalmente a su suegra y a su novia. “No aguanté y le dije a Paola que me iba a dormir.

No soportaba estar ahí, me fui muy enojada con mi hija. Entró a la habitación, me dio un beso en la frente y eso es lo único que me quedó de ella”, cuenta Portilla. A la 1:20 de la madrugada, la madre y la hermana de Paola recibieron una llamada de la recepción.

Le indicaban que debían bajar porque había pasado algo grave. La angustia fue grande para esta madre al ver a Carlos José Portilla esposado por dos policías, junto al personal del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, CTI.

Aunque las autoridades informaron que la joven murió en manos de Portilla, como asegura la familia de la víctima, el proceso no avanza en los estrados judiciales. Tulia Portilla está a la espera de un nuevo dictamen sobre la muerte de su hija, el cual debe ser entregado por Medicina Legal, ya que según afirma la primera necropsia en la que se dictaminaba que había muerto por asfixia mecánica, hoy día no aparece.

Sumado a esto, sigue a la expectativa por de la citación que le haga la Fiscalía 33 de esa ciudad, pues desde el día del hecho no se han comunicado con ningún miembro de la familia. “El día de la muerte él estaba bajo la influencia del alcohol y la droga.

La madre del joven llegó con un abogado a Cartagena y lo sacó de allá, no sé el paradero de él. La necropsia también desapareció. Yo espero que esto sirva de ejemplo para esas mujeres que son víctimas de violencia de género no se queden calladas”, agrega esta madre.

Violencia contra la mujer, una realidad que asusta

Según el informe Sivigila del Instituto Nacional de Salud (INS), el 76,3 % de los casos de violencia de género que ocurren en Colombia son en contra de la mujer. Hasta la semana 22 de 2016 (29 de mayo), se registraron 33.702 casos de este tipo (en 25.721 casos la víctima fue una mujer y en 7.981 fueron hombres).

De ese total, 16.668 correspondieron a violencia física. Santander es el cuarto departamento del país donde más se presenta la violencia contra la mujer. Antes de finalizar el mes de mayo, de acuerdo con el INS, se habían notificado 3.394 casos, además, se han registrado seis feminicidios en lo que va de 2016, según las autoridades policiales de la capital santandereana.

La región aporta el 10 % de los registros. El departamento, junto a Antioquia (4.129), Bogotá (3.894) y Valle del Cauca (3.404), han notificado el 49,1 % de los casos en todo el territorio nacional. Al igual que Santander, Bucaramanga es la cuarta ciudad del país con mayor número de registros (2,7 % del total contabilizados en la región), por debajo de Bogotá (11,5 %), Cali (5,5 %) y Medellín (4,3 %). Las mujeres entre los 20 y los 24 años, edad en la que se encontraba Paola, son las más agredidas, según el boletín Epidemiológico de Violencia Contra la Mujer de Medicina Legal de 2015, en el que además se señala que los agresores más comunes son, en primer lugar, desconocidos y en segundo, el compañero permanente.

De acuerdo con Elizabeth Castillo Vargas, quien ha adelantado investigaciones en Colombia sobre la violencia intrafamiliar desde Profamilia, una de las conductas más comunes es que la mujer guarde silencio, generalmente por vergüenza a reconocer la violencia. “La mayoría de las mujeres maltratadas pasan por una etapa de negación que les impide ser conscientes de los niveles de maltrato que padecen. La violencia es un proceso paulatino y creciente. Antes de que haya un golpe suele haber gritos, amenazas.

El reconocer estos actos oportunamente, hace que la violencia se reduzca”, expresa la investigadora. La impunidad es otro de los factores que influye en la violencia de género. Según Castillo Vargas, la mayoría de investigaciones de estos casos se adelantan de forma negligente, ya que los funcionarios que atienden a las víctimas muchas veces las juzgan de entrada y las presumen causantes de sus desgracias. “Las violencias que padecen las mujeres tienen realidades muy fuertes que las diferencian de las que sufren los hombres, como el que mayoritariamente sean las mujeres las que fallecen por causa de la violencia intrafamiliar. Las violencias que ellas padecen son sistemáticas, estructurales y constantes, y además, provienen de diferentes espacios y de distintas instancias, incluso desde las que están llamadas a ayudarlas”, añade la investigadora.

“Pido justicia por la muerte de mi hija”

La madre de Paola Tiria menciona que no tenía conocimiento sobre el maltrato que recibía su hija. Fueron sus amigas y compañeros los que atestiguaron lo ocurrido luego del hecho. “Peleé con Dios por no darme ese sexto sentido que tenemos todas las madres, de saber que esa obsesión que ese hombre tenía por ella la iba a matar, hubiera hecho de todo para terminar con eso”, afirma Tulia Portilla.

María Fernanda Plata, expareja de Carlos José Portilla, menciona que el tiempo que estuvieron juntos la maltrataba verbalmente y en ocasiones llegó a la violencia física. “Era una niña enamorada, mi mamá decía que tocaba ponerle una orden de caución, pero no lo permití por miedo a que me fuera peor”, comentó la también víctima. El duelo que ha pasado Tulia Portilla ha sido devastador. Esta situación la ha desgastado física y mentalmente. “Intenté suicidarme, no soportaba perderla, la saqué adelante con mucho esfuerzo.

Ella tenía un mundo de sueños e ilusiones para aportar. Era creativa, tenía un promedio excelente y le esperaba un puesto buenísimo, pero llegó ese tipo a dañar nuestras vidas”, asegura. Portilla ha contado con la asesoría jurídica de la Fundación Mujer y Futuro de Bucaramanga para llevar el caso ante los estrados judiciales. Como ella, un total de 15 mujeres son asesoradas en la actualidad.
También ha recibido capacitación sobre cómo identificar actos de feminicidio y detener su propagación. Tatiana Villabona, amiga de Paola Tiria, menciona que no quiere que se olvide este caso: “Pedimos apoyo”. Por su parte, Portilla ha tocado muchas puertas. Cuenta que Kadir Crisanto Pilonieta Díaz, defensor regional de Pueblo, ya conoce su caso.

“Logré que me escuchara. Se comprometió a enviar un oficio a la Defensoría Regional en Cartagena en el que cuenta lo que ha pasado con el caso y pide que se le dé trámite con urgencia. Sin embargo, el victimario sigue en libertad. Puede hacerlo porque su familia tiene plata y lo mantiene escondido”, añade. También concluye que “no piensa dejar que esta situación se quede así. Somos humildes pero era la vida de mi hija y ella merecía vivir. Él puede acabar con la vida de otra mujer de la misma forma como lo hizo con mi hija y con la mía, pues nunca volveré a ser la de antes”.

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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