Así fue la vigilia por la paz con el Bloque Magdalena Medio...

Así fue la vigilia por la paz con el Bloque Magdalena Medio de las Farc

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En tiempo record, movimientos estudiantiles, sociales y organizaciones de víctimas se han agremiado, luego del resultado del plebiscito, para apoyar la implementación de los Acuerdos que permitan terminar el conflicto armado con las Farc. Mientras la administración del presidente Juan Manuel Santos Calderón incorpora en escenarios de diálogo las propuestas de la oposición, desde las regiones se lideran iniciativas que buscan acercamientos entre los que respaldan el Sí y el No, entre ellas las iglesias, las cuales jugaron un papel definitivo en el triunfo del No en el plebiscito.

El 31 de octubre, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, invitaron a los colombianos a reunirse en vigilias por la paz. Periódico 15 estuvo en la vereda Mina Nueva, del municipio de Segovia, Antioquia, donde se ubica el campamento de preconcentración del Bloque Magdalena Medio de las Farc (BMM).

Dicha organización es reconocida en la región por hostigar a ganaderos, comerciantes, mineros y palmicultores presentes en territorio santandereano, además
de Antioquia, Boyacá, Cesar, Bolívar, Caldas, Cundinamarca y Tolima; han tenido como comandantes a Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, y Félix Antonio Muñoz Lascarro, alias “Pastor Alape”, quienes fueron representantes por las Farc en la mesa de negociación en La Habana, Cuba.

En la vigilia que convocó este Bloque, hicieron presencia movimientos estudiantiles de la Universidad Industrial de Santander (UIS) como Marcha Patriótica, Juventud Rebelde, la Federación Estudiantil Universitaria, y los colectivos Causa Común y Misión Lápiz y Papel. Además, comunidades religiosas, organizaciones sociales y de víctimas. La jornada buscó “abrir puertas y corazones para que la reconciliación entre compatriotas por fin se consolide y cesen los odios”, tal y como citaba un folleto entregado durante la actividad: “vamos todos por la  paz- Primer Vigilia”.

Y pese a que, los resultados del 2 de octubre dejaron en vilo a esta organización, en cuanto a que no existe hoy un piso del Acuerdo frente al desarme, la reincorporación a la vida civil y participación política; las Farc ratifican, con esta actividad, su voluntad de paz. De hecho, proponen una segunda vigilia el 31 de diciembre, según el desenlace del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

¿Cómo se vive en campamento? 

El lunes 31 de octubre, tras 366 kilómetros y ocho horas de camino, llegó el bus desde Santander a este municipio del nordeste antioqueño. Cerca de 150 personas esperaban   junto a una chiva y un camión de carga bobina coger rumbo al caserío Mina Nueva, donde está el campamento del BMM.

Segovia, Antioquia ha tenido presencia paramilitar y guerrillera y con ello, ha cargado las víctimas del conflicto de dos masacres que lo han visibilizado: en 1988, el grupo paramilitar Muerte a Revolucionarios del Nordeste asesinó a 43 habitantes con la misión de exterminar a los miembros de la Unión Patriótica; en 1996, un grupo armado, con ayuda del Batallón de Contraguerrilla N° 47 “Héroes de Tacines” perpetró la masacre en los barrios La Paz y Tigrito, que dejó 14 muertos.

Una vez en el camión, adultos mayores y jóvenes compartieron más de ocho horas de camino por carretera destapada, y cuadros de cartón que hacían más cómodo permanecer sentados. Entre los espacios que dejaban las tablas del este medio, se observaban los paisajes rurales que conforman este municipio, y una casa cada cinco kilómetros.

“Estando acá, uno se da cuenta de la verdad del primer punto del Acuerdo, Reforma Rural Integral, ¡Mire una vaca todo el espacio que tiene!”, comentó el estudiante Federico Sanjuan, de la UIS.

El estudiante William Carvajal Vega, de la Uis junto a la primera bandera blanca que señala el camino del campamento. / FOTO ANDREA NOCOVE
El estudiante William Carvajal Vega, de la Uis juntoa la primera bandera blanca que señala el camino del campamento. / FOTO ANDREA NOCOVE

A lo lejos las huellas de la tala de árboles y minería, de cerca, algunos segovianos saludaron por aquellas carreteras, a veces inhóspitas. La adrenalina nunca se detuvo a costas de la vía, pues era un clímax cada que otro vehículo venía en sentido contrario; se pasaba cerca al abismo o sobre un puente de tablas. El camino, luego de visualizar una bandera blanca símbolo de territorio de paz, avisó que se acercaba el destino.

Trocha adelante, cerca de las nueve de la noche, después de horas de viaje sentados en una misma posición, o de pie sosteniéndose de las tablas del transporte; la gente comentó: “hacía falta la caminata”. El clima empezó a hacer obstáculo para el camión y fue allí donde las diferentes generaciones se conocieron. Mientras unos llevaron maletas, otros fueron apoyo en la caminata sobre el barro húmedo y liso.

La dinámica de la vigilia tenía atentos a quienes viven en el caserío. Las tiendas y negocios de bailes permanecieron abiertos.Y aunque no hablaban mucho de las expectativas de tener cerca el campamento, las relaciones que han tejido: el grupo guerrillero y la población, parecen estrechas.

En Mina Nueva, algunas casas también izaban la bandera blanca y sus habitantes al ver el paso lento de los caminantes, con motos y camionetas trajeron a las personas que se quedaron en la carretera.

Entre tanto, en la entrada del campamento, miembros de las Farc daban la bienvenida a los civiles. Unas botellas pintadas con la bandera nacional alumbraban el camino hacia el punto de concentración. En uno de los salones del campamento -construidos por paredes y columnas en madera, tela verde y plástico negro- esperaban los comandantes del BMM exponer la programación de la actividad. En este mismo salón, el armamento de la guerrilla permaneció en un mesón amplio durante toda la jornada.

Y solo se dio inicio a la actividad, hacia las 10:30 de la noche, una vez los invitados pasaron a comer. Lo asistentes tenían dos opciones: carne y yuca, o sancocho. La programación que se desarrolló, incluía las intervenciones de comunidades religiosas, organizaciones sociales y de víctimas, administraciones de los municipios de Remedios y Segovia, así como de los miembros de las Farc y sus presentaciones musicales basadas en los vallenatos de Julián Conrrado.

El campamento estaba organizado en dos escenarios con silletería; el cuarto de enfermería; la cocina y un mesón que simulaba un comedor comunitario; baños y diferentes espacios donde ubicaron las ‘caletas’ y zonas de camping para protegerse del clima. Contrario a la percepción de caleta como un recipiente oculto y lleno de dinero, los guerrilleros lo utilizan para referirse al lugar donde duermen.

Asimismo, mientras uno de los guerrilleros limpiaba el barro de los baños, mencionó que el servicio del inodoro ha sido uno de los beneficios que trajo el Acuerdo ante la posibilidad, como en el momento vivía, de compartir con la población civil. Recordaba que las necesidades fisiológicas siempre las han hecho en la tierra.

Según miembros de las Farc, identificados por la boina, la camisa blanca, el pantalón camuflado y las botas, decoraron el campamento desde el miércoles; sin embargo, el día de la vigilia, empezaron temprano con sus funciones y no descansaron hasta que los civiles retornaron a sus lugares de origen.

Y aunque en la invitación las Farc pidieron a los civiles llevar camping y hamacas, muchos de los visitantes prefirieron quedarse orando o hablando con los guerrilleros, que en todo momento estuvieron dispuestos a hablar. “He caminado un poco y veo gente vagando, fumando un cigarrillo por ahí, hablando por ahí, abrazando por ahí, sonriendo por ahí”, comentó un extranjero residente en Medellín.

Luego de la vigilia, que terminó a las 5:00 de la mañana con la oración por los miembros de las Farc y “poniendo en las manos de Dios su camino a la reincorporación”, los comandantes invitaron a los presentes a un homenaje por los miembros caídos durante el bombardeo del 23 mayo de 2015.

“Queremos responderle a la sociedad y decirle al Estado y al Ejército que a partir de hoy las bombas que vamos a soltar son bombas de paz”: proclamó el comandante Jairo ‘mechas’ Quintero, a quien le atribuyen atentados con explosivos contra la industria petrolera de la región. Junto a un mural con los nombres de los combatientes muertos, las Farc reiteraron a los presentes el compromiso con la paz y sellaron la jornada con un grito que entonó: ¡qué viva la paz!

Por su parte, Olga Tarazona, mujer fariana, se expresó con respectoa sus compañeros caídos: “la familia nuestra ha estado todo el tiempo acá, con los que uno ha compartido cosas buenas, bombardeos y combates. Es duro ver caer a un compañeros pero, igual le toca a uno llevarlo con calma y saber que esa es la guerra”.

Los cambios dentro de las tropas de las Farc
En el marco de las negociaciones, muchas de las dinámicas que se desarrollaban dentro de la organización han cambiado, y con ello el estilo de vida de los miembros que la conforman.

Jefferson*, un joven de 18 años que ingresó a las filas de las Farc a los 14, motivado por cómo lucía el fusil y el uniforme, compartió su pensamiento, experiencias y expectativas.

En conversación con él surgieron todo tipo de interrogantes a partir de lo que se lee, ve, o escucha en los medios de comunicación a lo largo de la historia de procesos de negociación con las Farc; Jefferson se exalta cada que escucha la palabra medio de comunicación, supone que tergiversan todo lo que su movimiento realiza: “Es mentira que uno no mata. (Uno) solo se defiende”, manifestó.

¿Y cuál es el frente que no quiere la paz?
“¡A quién no han herido en combate!”, “los que no creían en el Acuerdo, que no eran muchos, se fueron de las Farc; se llevaron plata y todo pero, ya no pertenecen a esta organización”.

El Espectador expuso en su proyecto Colombia 2020 las cifras de los menores reclutados por grupos armados ilegales en el país. Cerca de 5.600 menores han sido desvinculados de estas organizaciones, según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el Ministerio de defensa.

¿Cómo llegó, lo reclutaron?
-“No me reclutaron, quise entrar. Aquí a nadie reclutan, el que recluta es el Estado”. Aseguró además, que aunque proviene de Caquetá estará donde las Farc lo necesiten.

Frente al panorama de las negociaciones con las Farc y Ejército de Liberación Nacional (Eln), Jefferson celebra el acercamiento del Gobierno con este último grupo y desmiente la posibilidad que existió alguna vez de enfrentamiento entre estas dos guerrillas. “Los medios de comunicación mienten mucho, con el Eln somos como hermanos”, afirmó.

El punto de las víctimas ha sido uno de los temas del Acuerdo más debatidos en la opinión pública. Y la reparación de las víctimas
ha sido una de las grandes dudas de la oposición, quienes proponen a las Farc que con el dinero que poseen consigan tal fin; “como toda organización tenemos dinero, nada nos falta, pero tampoco nos sobra. Sí, tenemos camionetas y motos para transportarnos”, respondió Jefferson.

Camionetas que no solo tienen las Farc, también el Eln. La población identifica al propietario según el color. Dos habitantes del sector, que acompañaron durante la caminata de Mina Nueva al campamento señalaron: – “miren, por acá están los ‘elenos’”. ¿Cómo saben? – “las negras son del Eln las blancas de las Farc”.

El respeto a la estructura jerárquica de la organización es evidente, pues no es raro escuchar discursos similares entre sus miembros. “Ya no hacemos gimnasia, ahora estudiamos el Acuerdo y leemos otros libros”, además, “ya no tenemos que movernos. De hecho, vemos el avión del Ejército y hasta saludamos a los pilotos”, así se refirió Jefferson a las actividades cotidianas a las que están expuestos.

Asimismo, Jairo Quintero, miembro de la dirección del BMM, aseguró: “nosotros a lo que nos hemos dedicado, desde que consideramos que el Acuerdo era posible, es a hacer un trabajo de información a los guerrilleros: preparación política, organizativa y psicológica para volver a la actividad legal. El entrenamiento sí ha mermado mucho, pero mantenemos aspectos de la disciplina”.

No solo las prácticas político militares cambiaron en el marco de las negociaciones. También, el estilo de vida en familia y las oportunidades para los menores de edad. La falta de un trato digno a la mujer (como el aborto) y el reclutamiento de menores, han sido dos argumentos controversiales de la oposición a la hora de señalar a esta organización.

Asimismo, Olga Tarazona le contó a 15 que algo fundamental que han adquirido en la enseñanza del proceso de lucha es que, “la mujer ocupa un espacio vital en la vida. De hecho, en la pedagogía de paz se hicieron las charlas de género, donde han enseñado que la mujer tiene que participar más en estos espacios”.

Tarazona envió una invitación a las mujeres colombianas, “decirle a las demás que podemos ser independientes. Llamamos a las mujeres, a que nos preparemos. Vamos a hacer grandes dirigentes sino lo proponemos”.

No solo la guerra a dejado estrago en los cuerpos de los guerrilleros. Dentro de sus anécdotas, manifestaron las huellas de enfermedades parasitarias y paludismo. / FOTO ANDREA NOCOVE
No solo la guerra a dejado estrago en los cuerpos de los guerrilleros. Dentro de sus anécdotas, manifestaron las huellas de enfermedades parasitarias y paludismo. / FOTO ANDREA NOCOVE

Mientras transcurría la vigilia, una pareja y su hijo observaban la jornada. La mujer, pronta a su segundo parto, comentó que lo tendría en el transcurso de la semana dentro del campamento, y que para ello, en la organización hay parteras. Otro guerrillero, un joven de 15 años, le comentaba a un civil que por ahora hacía turnos de vigilancia pero sin su fusil.

Ante este panorama, el comandante Quintero se refirió a los dos temas. En lo concerniente de la mujer Fariana: “contrario a lo que se ha dicho, el aborto es opcional. Las Farc respetan las decisiones de sus miembros; pudo haber una época que por condiciones operativas y de combate fue difícil mantener el embarazo. Sin embargo, tuvimos casos en los que el embarazo y parto se pasaron acá y luego, el menor fue entregado al cuidado de algún familiar. Como también hay compañeras que deciden tener a sus hijos junto a ellas”.

Agregó que dentro de esta guerrilla “consideramos que la juventud, al igual que la mujer, son dos sectores sociales llamados a producir las transformaciones de fondo que necesita el país para que podamos construir una sociedad incluyente, en la que quepamos todos”. Por su parte, se refirió al proceso de entrega de menores pues se “suspendió el proceso dado el resultado del plebiscito, pero una vez se defina la situación del Acuerdo, se reactivará”, concluyó Quintero.

La fe, la población y las Farc

El resultado del plebiscito permitió reconocer la participación de las iglesias en causas electorales y su influencia en la opinión pública. Según la revista Semana, este sector expuso, en el Pacto Cristiano por la Paz, 44 observaciones y criterios de renegociación sobre el Acuerdo pactado con las Farc. Es por esto, que en el marco del activismo que gira en torno a la paz la invitación ha sido escuchar los diversos sectores para así construir una paz estable y duradera.

Euclides Pérez, pastor de la iglesia evangélica Interamericana de Colombia presente en la vereda Arenales del municipio de Segovia, manifestó que su participación se dio una vez “miramos que en la parte humana somos uno solo y estamos dispuesto a compartir las ideas de ellos y nosotros porque estamos buscando la paz, tenemos a Cristo por delante entonces estamos por el mismo camino”. Pérez predicó junto a otras siete iglesias entre las que están la Pentecostal, Cuadrangular, Cielo Abierto y la católica proveniente de Segovia.

Por su parte, Erika Castrillón miembro de la Asociación Regional de Víctimas de Crímenes de Estado en el Magdalena Medio afirmó que “diferentes organizaciones sociales de Barrancabermeja hemos acompañado el evento convocado por las Farc para que se puedan lograr los acuerdos, donde las víctimas han sido las más atropelladas por esta guerra y así lograr un paz con justicia social, reparación y garantías de no repetición”.

Al igual, Kari Mancera, miembro de la Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño, Cahucopana, -organización que nació en 2004 por las vulneraciones a los derechos humanos por parte del Estado- expresó “vinimos como organizaciones acompañantes para compartir con estas personas que están a la expectativa de reincorporarse a la vida civil. Esperamos que la dejación de armas sea lo más pronto posible, y la reincorporación sea exitosa en la medida en que no sean atacados, en su integridad, las personas de la organización guerrillera y puedan construir un proyecto de vida como cualquier otro ciudadano”

El comandante Quintero aseguró que la guerrilla quería “permitir que la gente conozca la realidad de este país: la existencia de un movimiento guerrillero que contrario a lo que se dice los medios, tiene profundas raíces y profundo contenidos políticos e ideológicos, y que en esa dirección en ningún momento nuestra actividad  afecta los intereses delos distintos sectores sociales del país”.

A su vez, Quintero expresó el sabor que ha dejado la participación de la vigilia dentro de las Farc. “Esta experiencia nos llena de alegría, nos llena de ganas de seguir trabajando en la construcción de paz. Aquí  lo que hubo fuera una manifestación del sentir del pueblo, que quiere transformaciones independientemente de la concepción política y religiosa que tenga”. “Lo que puede estar segura la gente es que vamos a seguir llamándola a que hagamos intercambio de opiniones frente al país que queremos”, agregó. Por su parte, Baltimore Ortiz otro miembro de la dirección del BMM -señalado de extorsionar ganaderos y empresarios de la región- mencionó que dentro de las tropas se respeta la libertad de culto. Existen guerrilleros creyentes y otros no.

Por Andrea Nocove Marín
anocove@unab.edu.co
Enviada Especial

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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