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Ya no es el acoso de las Farc que en 1998 les secuestró un funcionario, ni la incertidumbre de determinar las reservas, ahora lo que más preocupa a la minera canadiense Greystar -que ha invertido más de 140 millones dólares- es el cambio de reglas de juego en la explotación de oro y plata en Angostura (Santander), considerada una de las tres más grandes en Suramérica.

Y es que mientras la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, la Empresa del Acuerdo de Bucaramanga y líderes ambientalistas al unísono insisten en que prefieren el agua que el oro, la multinacional manifiesta que la explotación a cielo abierto de esta mina ubicada en el municipio santandereano de California no va a atentar contra los recursos naturales porque son conscientes de esta preocupación y porque emplean técnicas de minería moderna.

15 entrevistó en exclusiva a Frederick Felder, vicepresidente ejecutivo de Greystar Resources Ltd., quien dijo que ahora que es un hecho la ‘fiebre del oro’ en el Nororiente colombiano, esperan optimistas la determinación del Ministerio del Medio Ambiente ante la solicitud de replantear el estudio de impacto ambiental y que están abiertos a recibir las visitas que sean necesarias con tal de demostrar que no habrá contaminación por cianuro y que ninguna de las cuencas hidrográficas de la zona está en peligro.

¿Se marchará la Greystar de Colombia a raíz de todos estos inconvenientes?

Nosotros tenemos un compromiso muy fuerte con el país, con la comunidad y con el proyecto. Creemos que estamos en posición de enfrentar una controversia que se ha generado por la nueva ley de minería (Ley 1382 de 2010) que algunos interpretan de manera completamente inflexible, pero si uno lee la anterior legislación (de 2001) la protección del páramo y otras áreas protegidas fue prevista. Entonces no es algo nuevo, sino algo que surge en una fecha posterior a que Greystar entregara su estudio de impacto ambiental y eso nos ha creado una situación difícil pero para eso vamos a trabajar con el Gobierno y con los Ministerios de Medio Ambiente y Minas para sacar el proyecto adelante. Es un proyecto muy importante para Colombia y que se ha hecho cumpliendo todas las exigencias de alta vigilancia en la parte ambiental y con una consciencia social que nosotros hemos introducido. Esperamos que habrá una solución favorable a este cambio de la ley que debe aplicarse a un proyecto ya existente.

¿Entonces no sólo no se retiran de Colombia sino que son optimistas del futuro?

Creemos en Colombia en las instituciones y en su gente. Creemos que este tipo de situación que se ha dado tiene una solución adecuada y hay que buscarla tomando en cuenta que nuestra empresa ha hecho todo según la ley y la ley que nos rija en este estudio debe ser la misma bajo la cual hicimos las inversiones.

¿Les cambiaron las reglas de juego en pleno partido?

Así se podría decir. Cambiar las reglas es complicado y según las autoridades ambientales la nueva ley no tiene artículos de transición pero eso no tiene nada que ver porque nosotros estuvimos trabajando dentro de las reglas de la antigua ley.

Lo que hay que conocer, contrario a lo que alguna gente puede pensar, es que este no es un proyecto en páramo, sino que una parte del mismo está entrando en zonas de subpáramo. Así que el análisis debe hacerse con mucho más criterio teniendo en cuenta varios factores: es un área con historia minera en la cual nosotros no estamos empezando un proyecto dentro de una zona que antes no era minera. En el fondo lo que hemos hecho es comprar once minas antiguas que hemos limpiado, hemos realizado una rehabilitación ambiental hasta el punto que hoy se ve bastante más protegida ambientalmente. Lo que estamos haciendo es que una zona en la que antiguamente había extracción de baja tecnología con daños mucho más fuertes ambientalmente, lo que queremos es poner una mina más moderna, con todas las garantías para la protección ambiental y creemos que es un acto positivo.

Las zonas de California y Vetas no son ni agrícolas ni áreas de páramo virgen, porque durante 400 años había actividad minera, y la raíz de la existencia de estas dos poblaciones es el oro. La minería es la razón de ser para estas comunidades así que si en este caso se quieren aplicar estas reglas tan estrictas, ¿qué van a hacer con las minas que existen desde hace muchos años? Además las minas que tenemos vienen de concesiones que datan de 1962. Así que pensar que estamos afectando un área virgen de páramo es algo incorrecto porque estamos trabajando en una zona minera ya existente.

¿La prohibición de intervenir áreas más arriba de los 3.200 metros sobre el nivel del mar es científico o algo caprichoso?

Definiciones de páramo hay varias y para que algo sea páramo es necesario que las autoridades regionales hagan los estudios para poder identificar cuáles son áreas de páramo y cuáles no. Si uno toma la ley del año 2001 y otras regulaciones posteriores, la definición de páramo es algo más complejo porque tiene los componentes biológico, climático, social y económico. En la ley minera de 2001 se define páramo en función de esos factores. En la reglamentación de 2002 se habla de niveles, pero son guías porque para la definición de páramo se pueden tomar los parámetros de la misión Humboldt u otros autores que han estudiado esos temas. No hay una definición perfecta.

Otro asunto que hay que tener presente es que en la parte alta entre Vetas y Berlín (Tona) se pueden ver fincas a 3.800 y 3.900 metros sobre el nivel del mar con papa, cebolla y pastoreo. Hay un montón de actividades agrícolas que están en áreas que son páramos y subpáramos, y esos son factores socioeconómicos que hay que tener en cuenta porque la gente vive de eso. Allá compramos 3.600 hectáreas y hemos sacado más de 300 cabezas de ganado y hoy en día el área se está recuperando, a tal punto que la gente de Corponor ve en nosotros un muy buen socio para proteger esas áreas, porque la gente olvida que es muy bonito hacer parques y zonas de páramo, pero si no hay manera de preservarles realmente no se va a lograr ese tipo de fin.

La minería responsable, moderna, puede ser muy buen socio para tratar de mejorar y dar unas protecciones reales a esas zonas, porque lo que proponemos en una relación de 6 a 1, es conservar 6.000 hectáreas para afectar 1.000.

¿Por qué la CDMB y el Acueducto de Bucaramanga hicieron sonar las alarmas? ¿Se precipitaron?

El tema páramo ha tomado una figura un poco mágica, y si uno ve las cosas aisladamente de repente pierde la perspectiva real. Es muy valiosa la preservación y nosotros hemos trabajado en eso, hasta tal punto que en los últimos cuatro años hemos logrado hacer crecer roble de alta montaña, que es una especie que crece de 2.800 a 3.400 metros, y hemos sembrado con éxito miles de árboles de roble, teniendo en nuestros viveros más de 40.000 plantas y semillas de roble. También hemos trabajado en el tema del frailejón sembrando plantas, y creemos que con un programa extenso bien hecho que hemos empezado desde mucho antes los resultados que en materia de restitución de esa zona se pueden alcanzar serán muy buenos.

La CDMB tiene como meta la protección ambiental y nosotros hemos trabajado durante años muy bien con ellos, haciendo por ejemplo programas de intercambio de plantas y semillas. El tema de páramo de repente es algo coyuntural que coincide con ciertas tendencias de tratar de estar muy encima en la protección ambiental y puede ser un buen enfoque pero hay que hacerlo con una medida balanceada. En Colombia el páramo no puede ser algo tan sagrado porque está en muchos lugares intervenido y lo que debemos hacer es buscar dónde podemos trabajar para mejorar las condiciones de la gente para que proteja el páramo.

¿Habría detrás intereses o celos de otras compañías mineras o algunos funcionarios contra la Greystar?

Especulaciones se pueden hacer, pero el ‘tema páramo’ viene desde hace tiempo. En tiempo del ministro Juan Lozano él tomó muy de cerca la parte ambiental y eso ha sido algo de mucha importancia, pero lo hizo un poco aisladamente. Muchos han dicho que los Ministerios tienen que trabajar juntos  para enfrentar temas tan complejos, porque no puede un área decidir algo sin saber que hay otras áreas que deben ser consultadas.

¿Greystar está contaminando con cianuro, mercurio y otros materiales el agua de Bucaramanga y otras poblaciones vecinas?

En el momento no tenemos ningún uso de cianuro porque no hay actividad minera. El agua que emitimos es tratada y certificada por la CDMB que hace las pruebas. El agua que sale del proyecto está limpia.

¿Desde 1995 hasta 2010 cuánto dinero ha invertido Greystar en el Proyecto Angostura?

Hay que advertir que no son 15 años continuos. Llegamos en 1995 y trabajamos hasta la mitad de 1999, pero habíamos tenido casi un año de parálisis por el secuestro de un funcionario y después de finales de 1999 a raíz de la situación de orden público por las dos tomas de California por las Farc. A raíz de esa situación tan complicada no salimos de Colombia, pero sí salimos de la región. Nos quedamos en Bucaramanga, trabajamos con el Gobierno en muchas áreas y cuando a mitad de 2003 la situación mejoró empezamos a trabajar lentamente porque también encontramos casi 300 minas antipersonal en el proyecto y durante dos años y medio tuvimos que trabajar desminando con el Ministerio de Defensa. En cambio los últimos cinco años se ha logrado trabajar muy intensamente. Hoy en día hemos invertido más de 140 millones de dólares en el proyecto, que es una inversión importante. En un proyecto minero que no es de carbón o de níquel, es la más grande inversión de su tipo en Colombia hasta la fecha.

Si logramos enfrentar con éxito estos obstáculos que estamos observando en las últimas tres semanas, esperamos convertirnos en 2013 en la más grande mina de oro de Colombia, con una producción que puede llegar a las 500.000 onzas al año.

¿La comunidad está del lado de ustedes y acepta con agrado la presencia de Greystar?

Ustedes pueden ir a comprobarlo, pero con la comunidad hemos creado una muy buena relación tanto de trabajo como de participación social. Hemos logrado arrancar programas tanto en educación, salud y emprendimiento, y hace poco, como uno de nuestros  accionistas principales es la Corporación Financiera Internacional (IFC por su sigla en inglés), adscrita al Banco Mundial (BM), también hemos arrancado un proyecto de fortalecimiento institucional con el fin de manejar mejor las regalías, que en Colombia es un tema algo complicado, y Planeación Nacional y otras instancias del Gobierno están muy interesadas en que sean manejadas con mayor impacto en la sociedad.

Ambientalistas han dicho que a la Greystar solo le interesan el oro y la plata, y luego quedará un paisaje lunar desértico.

(Sonríe) Vayan a visitar el proyecto y verán que aunque no hemos todavía empezado a producir ningún gramo de oro, hemos hecho muchos trabajos en las partes ambiental y social. La Greystar no ha tomado ningún camino fácil y siempre hemos trabajado con mucha consciencia. El motivo por el cual este proyecto ha sido lento es justamente que se trató de hacer las cosas bien. El hecho que la IFC haya decidido participar como socio en el proyecto es importante anotar porque esa corporación tiene como fin interesarse en proyectos que respeten el desarrollo social, ambiental y los derechos humanos.

¿Entrar a la Bolsa de Valores de Colombia, BVC, será una forma de acercarse a los colombianos para vencer tantas preocupaciones?

El año pasado empezamos a hablar con su presidente, Juan Pablo Córdoba y él es favorable a la idea porque a través de los fondos de pensiones, por ejemplo, los colombianos pueden tener participación en este tipo de proyectos. Y, con la apertura económica de Colombia muchas empresas grandes se han ido, entonces ya no hay tanta oferta de acciones para los colombianos. El primer éxito de una empresa extranjera fue Pacific Reales, en el sector petróleo, que también es canadiense y ha dado buenos resultados a los inversionistas. Nosotros también esperamos en el sector minero ofrecer un producto que también pueda interesar a los colombianos.

Greystar es una empresa bastante colombianizada, porque en nuestro personal tenemos como el 98% de colombianos. Tenemos la sede en Canadá pero como nuestro proyecto está en Colombia lo que estamos haciendo es crecer una empresa colombiana.

¿Cuánta gente tienen ocupada en este momento?

Tenemos 180 directos y 150 contratistas.

¿Cómo se beneficia un campesino del pueblo de Vetas o un niño de Suratá de la presencia de Greystar, o les da los mismo que ustedes estén o no?

Greystar ha hecho cosas que permiten que ese campesino o su hijo puedan escoger trabajar con la empresa y durante un periodo de tiempo ir aprovechando ciertas mejoras en su vida, en el sentido que por ejemplo hemos traído el Sena a California para abrir allí un centro en el cual damos capacitación y entrenamiento. Un 50% de nuestra mano de obra está participando en capacitaciones. Hemos abierto un aula virtual en California, de la cual se benefician unas 190 personas. Construimos un kínder y estamos ampliando programas en las comunidades vecinas, por ejemplo. También hacemos programas tripartitas con la comunidad y Pastoral Social. Lo importante para esta zona es que cuando nosotros nos vayamos dentro de 25 ó 30 años la comunidad haya levantado y tengan  muchas más maneras de enfrentar su vida.

Frederick Felder defiende el trabajo que la Greystar ha desarrollado con la comunidad en municipios como California y Vetas, y manifiesta que con la tecnología que poseen no hay que temer un desastre al medio ambiente. / FOTO PASTOR VIRVIESCAS GÓMEZ
Frederick Felder defiende el trabajo que la Greystar ha desarrollado con la comunidad en municipios como California y Vetas, y manifiesta que con la tecnología que poseen no hay que temer un desastre al medio ambiente. / FOTO PASTOR VIRVIESCAS GÓMEZ

¿En qué fecha empezará la Greystar a sacar oro y plata al por mayor?

Nuestro plan es arrancar a principios de 2013 y todos los estudios están enfocados a esa fecha. En oro hay más de 15 millones de onzas y en plata más de 70 millones de onzas. En la extracción no vamos a obtener todo eso porque no todo estará accesible a la infraestructura que vamos a crear, pero en una primera etapa sí vamos a tener un tajo de más de siete millones de onzas de oro; posteriormente habrá otra actividad subterránea. Este impacto para Colombia será bastante importante.

¿Cuál es el lugar más profundo que van a cavar?

En el nivel de 2.600 metros sobre el nivel del mar llegaremos a unos 200 metros de profundidad.

No lo noto tan entusiasta. ¿Están conformes con lo que hallaron o Angostura no llenó sus expectativas?

Hay una diferencia entre recursos y reservas. La reserva es lo que se va a minar con el programa de explotación, donde vamos a explotar la mitad, y una parte del resto se va a extraer con otros métodos más tarde. Uno no puede arrancar pensando a 20 ó 30 años, sino hacer que sea factible, que se pague la inversión y que después el proyecto tenga otras posibilidades. Porque también estamos explorando en el área y a tres kilómetros tenemos otro punto que estamos estudiando. Muchas veces uno encuentra otras cosas que con motivo del cambio de precio se pueden extraer y una mina puede tener 20. 25 años de vida o más, quién sabe.

Con el oro a 1.202 dólares la onza, ¿cuánto les queda a ustedes, cuánto va para la comunidad y con cuánto se queda la Nación? ¿O les quedan libres los US$1.202?

Aunque nosotros calculamos los estudios sobre US$850 ó US$900 porque no se puede tomar el precio más alto que hay, supongamos que el precio es US$1.000, de allí US$400 o más son costos de producción (obras, maquinaria, combustible). Después hay que pagar la inversión y si tenemos siete millones de onzas y 1.000 millones de dólares de inversión, por decir algo, entonces costará 130 dólares en capital más los intereses por onza. Ahí ya estamos por los US$600. Después hay que pagar regalías, que es el 3,2%, así que por cada onza habría que pagar US$32 más. También hay que pensar que si hay una onza en la roca no se va a extraer el 100% porque hay un factor de recuperación. Finalmente el Gobierno entre regalías y todo puede quedarse con más del 40%.

¿Ya no tienen que pagarle ‘vacuna’ a las Farc?
Nunca hemos pagado.

¿Qué le dijeron ustedes al presidente Álvaro Uribe en el foro del pasado 7 de mayo en Girón? ¿Lo sensibilizaron? ¿Les dijo que había alguna posibilidad de seguir adelante?
No se habló directamente con el presidente, pero sí lo hicimos con mucha gente y con asesores de los candidatos presidenciales.

¿El gobernador Horacio Serpa y los alcaldes de la zona están de su lado o también se oponen?

Los alcaldes siempre nos han apoyado porque el proyecto para ellos representa un futuro importante en muchos sentidos, no solo en las regalías para el desarrollo sino también ecoturismo con un componente de minería, objetivo en el que nuestro proyecto puede encuadrarse muy bien.

Cuándo Angostura esté produciendo a plena marcha, ¿habrá riesgos de contaminación de las aguas y el medio ambiente en la región?

En el plan que tenemos y por eso el proyecto está ubicado donde está, el tajo no va a entrar en ninguna de las cuencas. Hemos hecho un plan muy estricto para que no entremos en las quebradas principales. Y aunque el Ministerio del Medio Ambiente nos dijo que era más favorable poner las instalaciones más abajo, nosotros lo vemos menos atractivo desde el punto ambiental porque hay más agua y preferimos poner las instalaciones más arriba donde no están las fuentes de agua tan marcadas y hemos escogido unas áreas que creemos que son bastante favorables para evitar que ese riesgo de contaminación exista.

¿Que son los tanques de lixiviados?

Para la parte de lixiviados, que son pilas, hemos escogido unos valles bastante secos, aislados, lejos de cualquier fuente de agua.

Al estilo de los presidente de Estados Unidos que asumen jurando sobre una Biblia, ¿usted pondría la mano e insistiría que Greystar no va a contaminar ninguna cuenca de la región?

Greystar va a hacer todo lo técnicamente posible para aplicar la tecnología de punto, que ha sido muy exitosa en otros países y con esas pilas de lixiviación no ha habido ningún problema. Esta tecnología toma en cuenta por ejemplo proyecciones de lluvia de 500 años y todo ese tipo de cosas que se hacen hoy en día para tratar de asegurar de la mejor manera posible que no va a producir contaminación. También estamos contemplando las mejores garantías en el desagüe en el caso por ejemplo de eventos muy grandes del Fenómeno de la Niña, con el que hay que tener mucho cuidado. Dentro de los planes de tratamiento de agua, como el control del cianuro, vamos a hacer lo máximo posible para aplicar las protecciones que debemos tener.

¿Entienden ustedes la preocupación de la gente o es que están viendo fantasmas donde no los hay?

Entendemos la preocupación de la gente pero a veces estas preocupaciones están hechas sobre la base de los conocimientos de una minería que sí ha sido contaminante. Entonces uno debe también saber que esta minería moderna no permite que se ponga en riesgo el agua o el ambiente. En El Cerrejón uno se da cuenta que la minería puede hacer cosas muy buenas para que el ambiente quede protegido y al final de esa actividad minera haya un bien para la sociedad. En la minería chilena hablan de sacar un activo que no sirve y está muerto, para convertirlo en un activo social.

¿Cuál es la diferencia sustancial entre lo que usted llama la minería moderna y la minería tradicional?

Esta segunda se da en gran parte por la pobreza, porque la gente tiene que trabajar en esas condiciones, por la falta de inversión, y también por la idiosincrasia del pequeño minero que quiere tener su mina y es un modo de vida. Hay que cambiar ese concepto y estamos hablando con la Embajada de Canadá para hacer un programa de limpieza de esas pequeñas minas y hemos tratado de hablar con el Ministerio del Medio Ambiente para proponerle eso, y se puede trabajar con los pequeños mineros pero hay que romper un paradigma porque durante generaciones han trabajado así, aunque han mejorado y ya son más cuidadosos. Son proyectos de baja capitalización y en la vida moderna eso es complicado porque la gente hoy en día tampoco quiere trabajar en condiciones de baja seguridad. En la parte de cuidado médico, por ejemplo, nosotros tratamos todo conforme a la ley.

¿Greystar ha presionado a pequeños mineros para que les vendan sus propiedades?
Nunca. Nosotros negociamos a veces hasta por años con la gente tanto por el terreno como por las minas.

¿Esta fiebre del oro en Santander será una bendición o una maldición, como ha ocurrido en otros países del continente y de África?

La minería si se lleva a cabo a largo plazo y con buenas inversiones va a fomentar otros sectores conexos. Nosotros pensamos emplear 850 personas y el factor multiplicador es como 5 a 1, pero más importante que el impacto directo es el impacto con el tiempo. En Santiago de Chile uno encuentra empresas de ingeniería con miles de ingenieros y mucha ingeniería minera está hecha en Chile. Yo estuve allí hace 22 años y toda la ingeniería minera se hacía en el exterior. Si un país maneja bien su riqueza minera o petrolera, puede ser exitoso. El problema muchas veces en países donde se ve esa pobreza no es a raíz de la minería, sino que existió antes y los recursos de la minería van al gobierno central, no llegan los recursos a la región y el impacto no es tan bueno. Es como el petróleo. Hay países petroleros que han tenido buen éxito; Noruega por ejemplo y son muy ricos. A Canadá tampoco le ha ido mal, pero hay países donde ha sucedido lo contrario. El petróleo y los minerales es como ganarse la lotería y si tú no sabes manejar el dinero, no se va a beneficiar. Yo he visto eso en México, donde en los años 70 llegó la riqueza petrolera y en vez de hacer bien el país hizo mal porque se revaluó mucho la divisa y muchas industrias murieron. Todo depende de cómo se use. Si el país maneja bien sus recursos, es positivo. Argentina tenía una riqueza agrícola enorme y era el país más rico del mundo hace 50 años. ¿Eso quiere decir que la agricultura es mala?

¿Podremos regresar de paseo a las lagunas que abarcaron sus predios o tendremos que conformarnos con los cuentos de los abuelos?

Todo nuestro plan está hecho para no afectar las lagunas y hemos regresado hace unos años siete lagunas al Gobierno. Una de las ideas es que nuestra vía de acceso por Vetas va a permitir también la entrada de la gente. Si algo ha sido sagrado para nosotros, han sido las lagunas.

Le recomiendo no meterse con los dioses. Ahora, ¿Greystar ha sobornado a funcionarios oficiales o aseguraría que nunca han apelado a esa práctica?

Nunca.

¿Quiénes son los dueños de la Greystar?

El más grande accionista es la Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial; después hay otros grupos de inversionistas: uno de Inglaterra que tiene el 11% y luego un grupo de canadienses con un poco menos del 9%. El 40% de las acciones está en Europa, 30% en Estados Unidos, 25% en Canadá y el resto en otros países.

¿Colombia es el único país que les ha dado problemas?

Nunca nos ha ido mal en Colombia, donde hemos tenido muy buena recepción y apoyo a nivel tanto del gobierno central como de todos los gobernadores que han visitado el proyecto. A Greystar siempre la han tratado con mucho respeto y mucho apoyo.

¿Usted vendría siendo el nuevo Rey Midas o es un simple empleado de la Greystar?

En Greystar no tenemos ‘empleados simples’, somos todos buenos empleados.

Por Pastor Virviescas Gómez
pavirgom@unab.edu.co

 

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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