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Si en los Ministerios de Minas y Medio Ambiente o en la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) estaban creyendo que después de la declaratoria del Parque Natural Regional Páramo de Santurbán el debate entraría al congelador, pues cosa distinta están pensando los organizadores de la marcha cívica y pacífica “Cien mil voces por el agua”, programada para el próximo 15 de marzo.

Para ese día, el Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán planea demostrar en las calles su inconformidad con una decisión gubernamental que en el concepto de líderes como Alix Mancilla, Jorge Ortiz Prada y el diputado Roberto Schmalbach, no cumple con las mínimas expectativas.

Ese jueves (un día antes de un nuevo aniversario de la Revolución de los Comuneros, 1781), ambientalistas, estudiantes, ciudadanos en general y uno que otro ‘paracaidista’ exigirán “la suspensión inmediata de todas las actividades de las multinacionales mineras” en lo complejos biogeográficos de los páramos de Santurbán y Almorzadero, “así como en los ecosistemas productores de agua para el consumo humano”.

Pedirán a MinAmbiente las autoridades regionales y locales, así como a los organismos de control, “ejercer las funciones de protección ambiental en defensa de este ecosistema proveedor de agua y de vida, y demandar responsabilidades ante el hecho de haber entregado esta estrella hídrica a las multinacionales mineras”.

En su memorial de agravios, el Comité solicita al gobernador de Santander, Richard Alfonso Aguilar Villa, “hacer inversión social y de infraestructura en la provincia de Soto Norte (California, Vetas, Suratá, Matanza y Tona) y no trasladar responsabilidades a las empresas extranjeras” que están asentadas en la zona.

En sus cuestionamientos, el Comité afirma que la Cdmb y MinAmbiente “manipulan y engañan a la opinión pública” al presentar la declaratoria del Parque Natural Regional como la solución definitiva para garantizar a a perpetuidad el suministro de agua a dos millones y medio de habitantes del Área Metropolitana de Bucaramanga, Cúcuta y otras 17 poblaciones de los departamentos de Santander y Norte de Santander. “Tergiversan la información, ya que una cosa es un Parque Natural Regional y otra proteger y conservar todo el páramo y este ecosistema estratégico”, advierten.

Según ellos, las 11.700 hectáreas que desde el pasado 8 de enero conforman el Parque Santurbán, “solo comprenden el 18 por ciento de páramo”, dejando por fuera considerables áreas de subpáramo y bosque alto andino, “protegiendo los intereses de las multinacionales mineras, especialmente Eco Oro (anteriormente Greystar)”. También recalcan que no se están protegiendo las aguas subterráneas y en cambio se deja “el 82 por ciento del territorio libre para la explotación minera subterránea o como lo deseen las multinacionales”.

La declaratoria, a la que asistió MinAmbiente Juan Gabriel Uribe Vegalara, es según el Comité “una cortina de humo para acomodar definitivamente a las multinacionales, especialmente AUX, Galway, Leyhat y Eco Oro, que continuarán campantes en la zona, realizando exploración intensiva, perforando grandes túneles y descapotando la montaña, vulnerando flagrantemente la normatividad ambiental”.

El Comité manifiesta que los más afectados con el manejo que se pretende dar al Parque Santurbán, aparte de quienes necesitan el agua para su consumo diario, son “la exigua minería artesanal y los campesinos asentados  dentro de él y los que están cerca de los territorios de las grandes mineras, quienes sí tendrán que abandonar sus parcelas no solo por la declaratoria del Parque sino por los trabajos de perforación a toda dirección que ya empezaron a realizar en estas montañas de alta pendiente, gracias a la feria de títulos mineros que en especial fueron concedidos en los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y que se afianza en la administración de Juan Manuel Santos con la ‘locomotora minera’”.

El anuncio 

La gestación y nacimiento del Parque Santurbán se ha convertido en un acalorado debate en el que las multinacionales observan con precaución, los habitantes de la región con zozobra y los ambientalistas con recelo las decisiones que toman las autoridades correspondientes.

Y no es para menos, porque en diciembre pasado el Consejo Directivo de la Cdmb, con su director Ludwing Arley Anaya a la cabeza, tenían todo listo para su declaratoria con apenas 10.890 hectáreas -expresando a los medios que era la mejor decisión que se podía tomar-, pero ‘algo’ hizo frenar los planes.

Entonces, el ministro Uribe Vegalara se apareció en Bucaramanga el 17 de diciembre, puso ‘el freno de mano’ y ‘contra la pared’ a la directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Brigitte LG Baptiste, a quien ordenó que viniera a explicar sus “cuestionamientos”, que no eran más que el concepto técnico que ese instituto emitió el 27 de noviembre de 2012 y en el que el Humboldt le da su visto bueno, pero recalca que no entiende por qué razones las Cdmb pasó de proponer un parque de 12.267 hectáreas en octubre de 2010, a 11.089 hectáreas en diciembre de 2010, luego 10.912 hectáreas en septiembre de 2012 y finalmente 10.890 hectáreas en la propuesta del 1 de octubre del año pasado.

El Humboldt se percató que el parque se encogía en 1.377 hectáreas por arte de birlibirloque, porque ni la entonces directora de la Cdmb, Elvia Hercilia Páez (esposa del senador Bernabé Celis) ni el actual director Ludwing Arley Anaya, le suministraban justificaciones basadas en información técnico-científica.

El ministro anunció entonces que el 28 de diciembre habría una nueva sesión y que en todo caso la decisión debería tomarse antes del 28 de febrero de 2013. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando el 8 de enero, sin que los Reyes Magos ensillaran nuevamente sus camellos, se volvió a reunir el Consejo Directivo de la Cdmb y tras una no extensa exposición de Baptiste, se abrieron las puertas y un sonriente y optimista Juan Gabriel Uribe salió, se acomodó ante las cámaras y anunció que “por unanimidad” acababa de nacer el Parque Natural Regional Páramo de Santurbán con una extensión de 11.700 hectáreas (.4955 en Suratá, 1.156 en California y 5.589 en Vetas), más 600 hectáreas correspondientes al Distrito de Manejo Integrado.

“Es una muy buena noticias para los santandereanos y para el país”, expresó el ministro Uribe Vegalara, quien al ser cuestionado por 15 sobre las razones que llevaron a ampliar la zona del parque, afirmó que después de ahondar en las precisiones técnicas -acompasadas por el ulular de las alarmas encendidas por el Humboldt-, se determinó que “era un error no tener en cuenta los ecosistemas de robledales de la zona, y en ese sentido yo pedí incluir todo el ecosistema”.

“Será un parque de mucho mayor espectro que el que se tenía antes”, aseveró minAmbiente,  refiriéndose a que con tal determinación quedaría protegido el bosque alto andino de Suratá (Cachirí) y un sector comprendido en el Distrito de Manejo Integrado.

A partir del momento, sostuvo el ministro, en el área del Parque Santurbán ya no se permitirán la exploración ni la explotación minera por parte de multinacionales o artesanal. “En esas 11.700 hectáreas no se podrá hacer absolutamente nada de eso”, insistió.

Explicó que “esto es lo máximo a lo que se ha podido llegar consultando a todas las regiones y los diferentes intereses. La comunidad santandereana quería su parque, que se protegiera el recurso hídrico y el ecosistema de robledales y las especies endémicas, y eso es lo que hemos hecho como nuestro legado conservacionista. Este es un ecosistema prácticamente único en Colombia”.

Sin precisar cuántos títulos quedarán bloqueados por la declaratoria, el ministro sostuvo que “no era coherente que se pudiera partir el ecosistema de robledal para tener unos sectores protegidos y otros no”.

Entonces 15 le indagó sobre su sensación después de la medida adoptada, y Uribe Vegalara respondió: “Mi consciencia queda mejor que lo que estaba antes. Hemos hecho un esfuerzo de concertación, de unanimidad, con los municipios, las regiones y la Nación, porque eso es lo que hay que hacer desde el punto de vista de política de Estado. Hemos dado un ejemplo y estamos mandando una señal al país de que esto no se trata de una pelea de unos contra otros, sino de generar consensos en torno a propósitos nacionales y regionales”.

Luego 15 volvió a preguntar: ¿Qué cara va a poner el presidente Santos cuando usted le informe que el Parque Santurbán creció? “Yo creo que a él le va a gustar el tema. Él es un convencido de que hay unas áreas por proteger”, dijo.

Antes de irse, el ministro Uribe Vegalara señaló que en los primeros meses de este año se trabajará en la estandarización y el protocolo que establezcan a partir de qué altura sobre el nivel del mar se determina la línea de páramo.

Luego, de afán para no quedarse del carro que la llevaría al aeropuerto, Brigitte LG Baptiste aprovechó para decir que desde un principio del proceso hizo énfasis en que se tenía que considerar la regulación hidrológica que debe prestar el área y la conservación de los bosques de roble y el páramo en general.

“Este será un parque mucho más íntegro y funcional a los intereses de la región. Para proteger las cuencas es indispensable tener una buena porción de bosques en buen estado de conservación. Los páramos y los bosques que los circundan son nuestro cinturón de seguridad con el cual contamos para el futuro”, acotó la directora del Humboldt, a sabiendas de que Santander es uno de los departamentos que más dependen de los páramos para su aprovisionamiento de agua.

¿Letra muerta?

Lo que seguía era la firma del acto administrativo, y eso fue lo que se produjo el 16 de enero, pero ya sin la presencia del ministro Uribe Vegalara. Ese día el director de la Cdmb divulgó un documento de 19 páginas en el que se parte del principio de que la biodiversidad del país “por ser patrimonio nacional y de interés de la humanidad, deberá ser protegida prioritariamente”, y aún más si se trata de las zonas de páramos, subpáramos, nacimientos de agua y zonas de recarga de acuíferos.

Reconociendo que es un deber de la Cdmb hacer esa tarea, procede a declarar, reservar, delimitar y alinderar como Parque Natural Regional Páramo de Santurbán el área de 11.700 hectáreas, ubicada en la jurisdicción de los municipios de Suratá, California y Vetas.

Enseguida detalla las coordenadas de 106 puntos geográficos, los cuales comprenden tramos de las quebradas Chúmbula, Páramo Rico, Agua Negra, La Vaca, Mogotocoro, Frailejonal, Cunta, Jaimes, Pamplona, El Volcán, Casa Vieja, El Salado, El Rodeo, El Arado, La Plata, Malpaso, Rancho de Cruz, Violetal, El Salvial, Quinta, Móngora, Catalina, Las Ánimas, Aserradero, Páez, El Pozo, Angosturas, San Andrés, San Juan, Chicagua, Peña de Oro, Corral de Piedra, Vado Real, Monsalve, La Resumida, Guariba, Ramírez, Tablanca, Chiqueritos, El Diablo, Laguna, La Chingua y La Cabrera, confirmando de paso que esta es una gran fábrica de agua sin la cual, como denunció en 2011 el senador Jorge E. Robledo, Bucaramanga dejaría de ser la próspera ciudad que es o ‘el mejor vividero de Colombia’ -como algunos le llaman-, para convertirse en ‘una ratonera’.

Según el acuerdo, así se mantendrá “a perpetuidad la oferta hídrica, en cuanto a cantidad y calidad del agua, de las cuencas de los ríos Suratá y Cáchira Sur y sus microcuencas”. Su intención es garantizar la conectividad de los ecosistemas de páramo y bosques altoandinos existentes en el conjunto de la ecoregión de Santurbán, los cuales se extienden hasta el departamento de Norte de Santander.

Igualmente -al menos eso es lo que reza el documento-, se conservarán las especies de flora endémicas (exclusivas de Santurbán) y amenazadas de extinción como el roble Quercushumboldtii y los frailejones Espeletiaconglomerata, Espeletiapsisfunckii y Espeletiabrassicoidea, además de especies de fauna como lagartos, ranas, cóndor de los Andes, cotorras montañeras, águilas crestadas, perdices, nutrias, osos andinos y piros, sin dejar por fuera los espacios donde las especies migratorias se alimentan y anidan.

Dice que antes del 16 de enero de 2014 la Cdmb deberá haber formulado un plan de manejo que garantice los objetivos de conservación señalados, “además de definir la zonificación, uso y actividades permitidas y prohibiciones de acuerdo a lo definido en el Decreto 2372 de 2010 y demás normas concordantes”.

Y, para que no se diga que simplemente fue la expresión del ministro de turno, el artículo cuarto subraya: “En el Parque Natural Regional Páramo de Santurbán no podrá autorizarse ni ejecutarse exploraciones o explotaciones mineras”. El artículo séptimo precisa que “los Municipios de Suratá, California y Vetas, no pueden cambiar la regulación del uso del suelo de las zonas reservadas, delimitadas y declaradas como Parque Natural Regional”.

Vuelve y juega 

Pero no había sido firmado el acuerdo, cuando estalló una nueva controversia: ¿Y los 29 títulos mineros que están dentro del Parque Santurbán?

El asunto no es de poca monta si se tiene en cuenta que el 81,4% de su área está comprendida en los títulos mineros de ocho empresas y ocho particulares. Así, mientras minAmbiente y la Cdmb son perentorios y hasta amenazan con sanciones a los infractores, la misma Cdmb ha admitido que proyectos como los de la canadiense Eco Oro -llamado Angostura y con 215 hectáreas, 193 de las cuales se hallan fuera del parque- y la brasileña AUX podrían continuar pero sin ampliarse.

Idiomas diferentes también están hablando el ministro Uribe Vegalara y su colega de Minas. El primero se ratifica en lo dicho a 15, pero Federico Renjifo sostiene que si los títulos mineros fueron entregados e iniciaron explotación antes de 2010, podrán continuar adelante.

Según constató El Espectador con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), “ninguno de los 29 títulos tiene licencia ambiental, lo que significa que legalmente no pueden empezar el proceso de explotación”.

15 conoció que Eco Oro (antes Greystar) tiene 8 títulos, de los cuales 6.399 hectáreas están dentro del Parque;  AUX cuenta con 4 y 1.002 hectáreas dentro del Parque; Continental Gold 1 y 1.003 hectáreas en la misma situación; Oro Barracuda 1 título del cual 214 hectáreas están en el Parque; Galway 1 con 222 hectáreas incluidas; Empresa San Antonio de Yolombó 1 con 26 hectáreas; Sociedad La Esmeralda 1 con 11 hectáreas y Anglo Gold Ashanti 1 con 2,77 hectáreas dentro del Parque Santurbán. Particulares tienen 8 títulos con 1.138 hectáreas dentro del Parque, con lo cual estos 29 títulos mineros suman 37.657 hectáreas, 10.020 de las cuales se encuentran dentro de las 11.700 que tiene el Parque.

Lo más probable, según los expertos consultados por 15, es que las compañías mineras esperen un tiempo prudencial y luego procedan a demandar al Estado en busca de indemnizaciones, alegando la vulneración de sus derechos. Mientras tanto, Eco Oro por ejemplo interpreta la declaratoria del Parque como una validación de que “la minería responsable y la protección del medio ambiente pueden coexistir en pro del beneficio común de la región de Santander”.

El otro embrollo es que el Parque Santurbán quedaría sitiado por explotaciones mineras permitidas, convirtiendo al páramo en un cascarón de queso con muchas perforaciones, como lo ha dicho Erwing Rodríguez Salah, otro de quienes junto a Florentino Rodríguez, Jairo Puentes Brugés, Sindicato del Acueducto de Bucaramanga y Fundación Compromiso, lideran la marcha “Cien mil voces por el agua” del próximo 15 de marzo.

/FOTO PASTOR VIRVIESCAS GÓMEZ
/FOTO PASTOR VIRVIESCAS GÓMEZ

Por Pastor Virviescas Gómez
pavirgom@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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