COMPARTIR

El 20 de octubre de 2016 será recordado como el día en el que se oficializó por primera vez en Colombia una liga profesional de fútbol femenino. Fue un sueño cumplido para Liliana María Zapata y Luz Estela Zapata, luego de luchar por 35 años contra los prejuicios no solo de jugadores, equipos y cuerpos técnicos sino de la hinchada.

Antes como jugadoras y ahora como presidenta y coordinadora del Club Formas Íntimas (Envigado), equipo al que Bucaramanga enfrentó en su debut de liga el 19 de febrero (0-1 ganó Envigado), ven que el sueño también se cumplió para cada una de las jugadoras de los 18 equipos que están disputando el torneo, técnicos, ligas y demás personas ‘invisibles’ que han acompañado a estas mujeres en su lucha, esa que aún sigue.

Hay quienes avalan la decisión de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) de dar el paso y crear la liga, otros aseguran que fue algo apresurado y sin convicción, argumentando que son más de 50 las jugadoras extranjeras que vienen a jugar la Liga Femenina Águila.

El partido de inicio del Atlético Bucaramanga sirve como un aval a esos dos pensamientos. Las cerca de 1.400 personas que estuvieron en la Cancha Marte en las dos primeras fechas (el valor de la boleta es de $5.000) son un reflejo de que la decisión y creación de la liga fue bien acogida, pero no jugar ese partido en un estadio de fútbol también refleja que quizá la decisión fue apresurada, no por parte de la Dimayor, pero sí al menos del club, ya que siendo los dos equipos profesionales (masculino y femenino), ¿por qué unos tienen el escenario adecuado y otros no?

Héctor Fernando García Ardila, presidente del Atlético Bucaramanga, señala que el tema del estadio ‘Álvaro Gómez Hurtado’ obedece netamente al factor dinero. “Eso es presupuestal, el equipo de hombres tiene 70 años de historia y el de mujeres es un experimento, es más, es un proyecto donde la Dimayor dio pautas de cómo manejar el fútbol femenino”, asegura García.

Por ahora las jugadoras se acomodan a la frase “es mejor un 50 % de algo que un 100 % de nada”, realizan su sueño de jugar como profesionales, pero no son tratadas como tal.

Pretemporada

El equipo femenino no cuenta con una sede para hacer sus prácticas de fútbol. En el Club Hotel Barlovento (kilómetro 1, vía Bucaramanga-Bogotá) lugar donde entrena el equipo de hombres, solo pudieron realizar dos prácticas. Para las otras 50 tuvieron que buscar canchas en la ciudad y completar su pretemporada.

Entrenamiento del 17 de febrero, a dos días del debut en liga. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ
Entrenamiento del 17 de febrero, a dos días del debut en liga. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ

En cuanto al tema de rivales, Manuela Alexandra González Mendoza, delantera y goleadora de la pasada edición de la Copa Libertadores, dijo que “todos los equipos femeninos tuvieron fogueos, Santa Fe, Cúcuta, Cortuluá, América, en fin, nosotras también estábamos preparadas para jugar y saber qué teníamos, pero no sé por qué no nos colocaron partidos amistosos”.

Alexander Uribe Rodríguez, director técnico del equipo, dijo que habían pasado un plan de trabajo que incluía un cuadrangular con los equipos Santa Fe, Cortuluá, Fortaleza y Bucaramanga. “Al principio nos habían dicho que sí y luego no sé qué pasó, y se cayó el tema”, explicó Uribe.

De lo anterior, García Ardila, quien fue presidente de Postobón hasta el 5 de agosto de 2013 (duró 13 años en el cargo), aseguró que sí había una alternativa de realizar ese cuadrangular, pero que eso implicaba unos costos. “No fue claro si el cuadrangular se hacía aquí o en otra ciudad, lo que implicaba desplazamientos del equipo y se decidió en lugar de jugar contra esos equipos femeninos tener sparrings (partidos) en la ciudad, pero que fueran masculinos, para una competencia más intensa, que exigiera más a las niñas”. Finalmente jugaron su pretemporada contra equipos de jóvenes de categorías sub15 y sub17.

Los recursos

Del personal que requiere un equipo de fútbol profesional, Bucaramanga inicialmente contaba con director técnico (Expencer Alexander Uribe) y preparador físico (Julio César Ortiz Guarín), luego de las dos primeras fechas se le asignó ultilero (Alexander Muñoz) y delegado (Fabián Duarte). Respecto a esto, Silvia Carolina Quintero Veloza, capitana del equipo -ha estado en microciclos con la Selección Colombia- dice que ha sido complicado, porque “a nosotras nos ha tocado llevarnos los petos para lavarlos, atendernos, ponernos hielo, comprar nuestros medicamentos para podernos inyectar, pagar por otra parte kinesiólogo, médico, entonces ha sido pesado eso, la verdad sí falta un poquito más de apoyo”.

Penúltimo entrenamiento de pretemporada. El equipo realizó más de 50 prácticas. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ
Penúltimo entrenamiento de pretemporada. El equipo realizó más de 50 prácticas. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ

Al respecto García Ardila añade que es una cuestión de costos, que Bucaramanga no es un equipo rico y lo que intenta es manejar los recursos de manera racional. Agrega que afortunadamente FreskaLeche también va a ser patrocinador del equipo femenino, aunque señala que “seguramente no vamos a tener el ideal, que usted tiene entrenador, asistente, preparador físico, utilero, kinesiólogo, delegado, probablemente eso no va a pasar, pero al menos un 70 % de esos cargos y que haya personas que ayuden a cubrir los otros”.

Sin embargo, el Real Santander, otro equipo de la región, sí cuenta con al menos cuatro personas al lado de su director técnico Omar Manrique. “Estamos trabajando con cinco personas en el equipo profesional más el médico que es el que va a los partidos, tenemos al asistente, delegado, entrenador de arqueros y kinesiólogo”.

En el primer partido Bucaramanga también tuvo acompañamiento médico, pero este es prestado por el equipo masculino; por ende, si en un fin de semana los dos equipos juegan en ciudades diferentes el equipo femenino no podrá tener ese apoyo médico.

La psicóloga Kelly Uribe dice que este tipo de situaciones pueden hacer que las jugadoras anímicamente se sientan mal e incluso eso afecte su forma de jugar, aunque agrega que “su sueño y ganas es lo que las hace continuar, tener en su mente la esperanza de que todo puede mejorar, que esto apenas está empezando”. El salario que reciben las jugadoras en promedio es de un millón de pesos mensual.

Los escenarios

De los nueve partidos de la primera fecha de la Liga Femenina Águila, Atlético Bucaramanga fue el único equipo que no jugó en un estadio. Los escenarios ‘La Independencia’, el ‘Nemesio Camacho El Campín’ y el ‘Hernán Ramírez Villegas’ fueron algunos de los campos usados para jugar los partidos.

Entreno previo al partido frente a Envigado que terminó perdiendo 0-1 Atlético Bucaramanga. Gol de Geraldine Cardona. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ
Entreno previo al partido frente a Envigado que terminó perdiendo 0-1 Atlético Bucaramanga. Gol de Geraldine Cardona. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ

Jaime Ordóñez Ordóñez, presidente de la Liga Santandereana de Fútbol, dice que “realmente estoy sorprendido que a estas alturas el Atlético Bucaramanga femenino no tenga un escenario propio, sé que está esperando que el ‘Alfonso López’ se encuentre en condiciones, pero hay que tener un plan b”. El estadio todavía está en obra, a pesar de que debía ser entregado el 21 de octubre de 2016. La adición de casi siete mil millones más de lo que fue el costo inicial (quince mil millones) hizo que la obra se postergara otros cuatro meses (21 de febrero de 2017), pero aún no ha sido entregado.

Daniela Alexandra Arias Rojas, defensa central – ha estado en microciclos con la Selección Colombia- y una de las afectadas, dice que “eso la verdad es algo que en estos momentos nos pone a pensar, porque pues no tenemos nada definido, entonces es un poco triste”.

Darío Andrés Rodríguez, goleador del equipo masculino en 2016 y quien está al otro lado de la barrera señala que las jugadoras “deben tener sus implementos para trabajar, sus buenas canchas, que ellas también estén cómodas”.

Atlético Bucaramanga ganó 4-0 su partido frente a Real Santander. Goles de Manuela González (2), Mayra Niño y Silvia Quintero. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ
Atlético Bucaramanga ganó 4-0 su partido frente a Real Santander. Goles de Manuela González (2), Mayra Niño y Silvia Quintero. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ

Sobre la sede para entrenamientos García Ardila dice que en el Club Hotel Barlovento solo hay una cancha grande y que normalmente está ocupada por el equipo profesional o las diferentes categorías de divisiones inferiores, las demás son pequeñas y que “la idea es que las mujeres entrenen en una cancha que se asemeje al escenario donde les toquen los partidos, por eso juegan en la Marte”.

En cuanto al estadio señala como principal impedimento que “Floridablanca solo tiene dos camerinos y va a haber un momento en que se van a cruzar (equipo de hombres y mujeres) en el mismo camerino y no puede ser”, además del presupuesto, que le duplicarían el costo del préstamo del estadio ‘Álvaro Gómez Hurtado’ si las mujeres disputaban sus encuentros allí, pero que ellas como mínimo realizarían cinco partidos (fase de grupos), diferente a los hombres que juegan 23 (Liga y Copa) y que eso no se justificaba.

Desigualdad

Sobre la falta de recursos y escenarios el sociólogo Lizardo Evelio Florez Medina, director del grupo de teatro PFU en Collor, considera que este tipo de actos se presentan por tradición, porque el fútbol nace en un contexto masculino y a pesar de que el fútbol femenino ya es mundial no ha logrado popularizarse lo suficiente, “sobre todo en Latinoamérica es más difícil por la idiosincrasia y el arraigo cultural que tenemos, y eso hace también que las empresas vean que invertir en el fútbol femenino sea prematuro”. Aunque asegura que a futuro lo ve como algo rentable porque igual que el fútbol masculino, va a atraer a la familia en torno al fenómeno del fútbol.

Johana Durán Gómez, directora de la Fundación Mujer y Futuro, atribuye este tipo de actos a que siempre se ha dado un papel pasivo a la mujer. “El cuerpo de las mujeres para hacer más importante o para visibilizar el deporte, pero no se les muestra como sujetas que también lo practican, que son activas dentro del deporte”, explica Durán.

El equipo ha sumado tres puntos en las dos primeras fechas, con un saldo de cuatro goles a favor y uno en contra. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ
El equipo ha sumado tres puntos en las dos primeras fechas, con un saldo de cuatro goles a favor y uno en contra. /FOTO KEVIN CALA PÁEZ

Ese papel pasivo empieza desde el lenguaje, cuando a los hombres se les llama ‘jugadores’ y a las mujeres ‘niñas’ o ‘chicas’. En ese punto son los medios de comunicación los que entran a incidir en el tema.

Luis Alfredo Riaño Navarro, productor de Tv Búcaros Play, canal del Atlético Bucaramanga, asegura que el periodista deportivo no está acostumbrado a cubrir esta clase de certámenes. “Creo que todo va en un proceso” y agrega que poco a poco es que se van a ir acoplando a los nuevos términos, “que no se les diga niñas sino jugadoras”.

Expencer Uribe señala que “ellos no han creído todavía en esto, son muy dados todavía al equipo masculino, sin demeritar eso, también les hago fuerza, pero este es mi equipo, este es el grupo que yo trabajo, el femenino y quiero que ellos también nos miren y nos tomen como un equipo profesional”.

Hay quienes aseguran que no hay un compromiso con el femenino de parte de los directivos. Ante esto García Ardila señala que sí se le ha dado importancia al tema. “No se puede decir que Bucaramanga no ha tenido la seriedad, no, sí la ha tenido, pero no tiene la plata de un América, de un Santa Fe”.

Antes del debut Silvia Quintero dijo: “Estoy muy emocionada porque son muchos años de lucha, muchos años por la igualdad, porque nos den un respeto, porque nos den un lugar, que nos valoren, nosotras también lo podemos hacer bien”. Aún falta completar el otro 50 %.

Para tener en cuenta

dificultades-que-ha-afrontado-atletico-bucaramanga-en-lo-que-va-de-la-liga

 

 

Por Kevin Cala Páez

Kcala690@unab.edu.co

@cala03

 

 

Universidad Autónoma de Bucaramanga
COMPARTIR