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“El hecho de que Andrés sea mi hermano es una situación coincidencial, me siento afortunada de esto, evidentemente hay una relación de sangre pero para mí lo más importante es que lo admiro como escritor y como ser humano que teniendo un universo tan supremamente angustiado y aterrador en su vida personal haya podido producir todo lo que hizo”, comenta Rosario Caicedo. /FOTO BRAHYAND ARANGO JAIMES

La importancia de la obra de Andrés Caicedo es que a pesar de los años no se ha dejado de leer. Es por ello que Rosario Caicedo viene desde Middletown (Estados Unidos), donde vive desde antes de la muerte de su hermano, a conversar sobre la obra en varios eventos por ciudades del país como: Bogotá, Bucaramanga, Medellín, Cali, Tuluá, y Popayán.

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En la familia Caicedo Estela existen dos hermanas mayores, quienes actualmente -junto a Rosario- administran el patrimonio cultural de Andrés (libros, cartas y fotos). Pero Rosario siempre fue la hermana más cercana al escritor por la poca diferencia de edades (Rosario nació en 1950 y Andrés en 1951), además, la razón principal de su buena relación era la admiración que ella sentía por él, “Lo que más me gustaba de él era la curiosidad hacia todo, la forma en como observaba el mundo, yo me sentía como si estuviera aprendiendo desde muy chiquita solo oyéndolo”.

El cariño era recíproco y esto es evidente en una anécdota que cuenta Rosario en uno de sus escritos: Ella se acababa de trasladar a Estados Unidos cuando el joven escritor fue a ese país en 1974 al festival de cine de Lincoln Center. En su encuentro, Andrés Caicedo le dice a su hermana: “Rosarito, mira las estrellas, mira el cielo más bonito que cualquier noche estrellada… Tú, la estrellita más brillante de todas”.

¡Qué viva la música! fue publicado en 1977, el mismo día en que Andrés Caicedo decide quitarse la vida ingiriendo 60 pastillas de Seconal, a la edad de 25 años. El escritor produjo cuentos, guiones de cine y obras de teatro, pero esta fue su única novela. Rosario sostiene que “la novela de Andrés reúne las características de una obra que se puede considerar de literatura universal”. Agrega que para ella la importancia de la obra radica en “que siendo hombre haya escogido una voz femenina para ser la protagonista y que lo haya hecho de forma tan creíble y también el hecho de que use la metáfora de la música para describir la decadencia social de una ciudad” como Cali.

Patricia Ariza, poetisa nadaísta y directora del Teatro La Candelaria, de Bogotá, junto a Rosario Caicedo Estela en el conversatorio sobre el legado literario de Andrés Caicedo e influencias artísticas en su obra (el teatro, la música, el cine y la mujer), realizado el sábado 25 de febrero en la Casa Cultural El Solar en Bucaramanga. / FOTO BRAHYAND ARANGO JAIMES
Patricia Ariza, poetisa nadaísta y directora del Teatro La Candelaria, de Bogotá, junto a Rosario Caicedo Estela en el conversatorio sobre el legado literario de Andrés Caicedo e influencias artísticas en su obra (el teatro, la música, el cine y la mujer), realizado el sábado 25 de febrero en la Casa Cultural El Solar en Bucaramanga. / FOTO BRAHYAND ARANGO JAIMES

Defensora con pluma y pancartas

Rosario Caicedo -madre de dos hijos y abuela de dos nietos-, también escribe: crea poesías y constantemente publica en el portal web Las 2 Orillas. Allí, en ocasiones, relata la vida y la obra de su hermano, pero también escribe sobre diversos temas de interés nacional e internacional. “Tengo un manuscrito de poemas, en inglés, que no he publicado. He estado pensando que me gustaría traducirlos y publicarlos en español y también, porque me han sugerido varias personas, compilar todos los artículos que he escrito sobre Andrés”, afirma.

Además de produce artículos y poemas cada vez que puede, esta mujer que luce pashmina, vestidos anchos y coloridos y abundantes pulseras, es trabajadora social de profesión con un master en la Universidad de Connecticut. Por esta razón, impulsada, lucha por el respeto de los derechos humanos en Estados Unidos. Según Caicedo Estela: “Desde que yo recuerdo siendo muy joven, a los 13 o 14 años, soy muy consciente de las injusticias sociales de la sociedad en la que yo viví y yo siempre tengo el chiste con mis hijos que desde esa época empecé a marchar y todavía sigo marchando”.

Caicedo Estela ejerció su carrera durante 27 años en un colegio en la ciudad donde reside en los Estados Unidos, allí, desarrollaba su actividad defendiendo los derechos de las personas que “tenían muy poco”. Además ha participado en programas para promulgar la equidad de género y el respeto a los derechos de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (Lgbti).

Debido a la situación de los Estados Unidos, tras la elección de Donald Trump como presidente -a quien Rosario Caicedo se refiere como “este nazi”-, se ha enfocado en la lucha por los derechos de los inmigrantes indocumentados. Dice que lo más importante es “generar conciencia en las personas que no se han dado cuenta de lo que está sucediendo, personas dentro de los Estados Unidos y aún aquí en Colombia, mucha gente no sabe exactamente la gravedad de lo que implica ser inmigrante indocumentado en este país. Tienen un concepto lleno de mitos de irse para este país como si fuera el cielo y no saben lo que va a suceder allá.

Por Brahyand Arango Jaimes
barango@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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