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Las comunas 10 y 11 (Cristal, Luz de Salvación y Granjas de Provenza) y parte de la comuna 4: en los barrios Gaitán, Girardot, Campo Hermoso, La Feria, Pablo VI y Santander, entre otros, son las zonas más afectados por la erosión en la ciudad, según datos de la oficina de Control y Gestión del Riesgo.

Actualmente en el Santander y Nápoles, ubicados en el sector occidental de la ciudad, se lleva a cabo el proceso de mitigación, que consiste en la elaboración de pantallas ancladas con el fin de estabilizar taludes para prevenir deslizamientos de tierra. Esta acción favorecerá 80 viviendas, según informó Jairo Suárez, actual interventor de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo.

“La causa que generó el problema fue la filtración de agua de las cañerías, el Acueducto no quiso responder y eso afectó la tierra. Después de mucho tiempo, por fin solucionaron uno de los muchos problemas que tiene el barrio con respecto a la erosión”, contó Carmen Cecilia Nieto, presidenta de la acción comunal del barrio Nápoles, fue quien abogó por las familias residentes de las diez viviendas que estaban en riesgo de deslizamiento.

Con un plazo de 12 meses de duración para dicha obra, se estipula que será terminada de agosto a septiembre del presente año, con una inversión de $ 13 mil 500 millones, incluyendo la interventoría de $ 900 millones. Estos recursos provienen de diferentes fuentes, entre las que están el Gobierno Nacional, a través del Fondo Nacional de Regalías y el Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes, con recursos del municipio.

De otra parte, la Corporación Autónoma Regional para laDefensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) también atiende este fenómeno. En 2016, según informó Luisa Fernanda Ramírez, coordinadora del área de Gestión del Riesgo de la entidad, se invirtieron 5.602 millones de pesos, en especial, en la escarpa occidental, para proteger las viviendas afectadas.

Este año, la entidad tiene proyectada una inversión de 15 mil millones de pesos para el sector del Nápoles, para el mantenimiento de las obras, la revisión del sistema de alcantarillado y las mejoras del Centro de Salud del barrio Santander.

“La obra va en un 50%, estamos en la fase de perforación y anclaje para proceder a ubicar las parrillas de hierro, e incrustar las guayas de hierro, a 25 metros de profundidad que es lo que permite fijar el terreno”, Jesús García Rodríguez, obrero de la construcción, resumió el sistema que se implementa para fijar el suelo.

Junto con García Rodríguez son ocho obreros trabajando en las tres obras actuales, dos en el barrio de Santander y una en Nápoles.

El Comité Local para la Gestión del Riesgo de Bucaramanga está creando desde el año 2016 una base de datos acerca del grado de amenaza, vulnerabilidad y riesgo de los barrios y asentamientos ubicados en los límites de la meseta de la ciudad, sin embargo, “el proceso es lento y demanda recursos para levantar los estudios”, precisó Luis Ernesto Ortega, director de la Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastre del municipio.

Mercedes Serrano, habitante del barrio Cristal Bajo, expresó: “para nadie es un secreto que los puestos en la Cdmb son asignados según el gobernante de turno, y por eso la falta de interés en algo que nunca les ha tocado vivir”.

Ortega añadió que como entidad deben formular proyectos que busquen proteger al ciudadano ante cualquier amenaza de deslizamiento: “la tarea es vigilar las zonas de mayores riesgos. Es necesario realizar los estudios pertinentes, y poder dar prioridad a aquellos asentamientos y barrios que colindan con el límite de la meseta de Bucaramanga”.

Ante la inconformidad de los habitantes del barrio La Joya, Jaime Sanmiguel expresó que las autoridades competentes “tienen la labor fundamental para controlar la erosión y que las administraciones municipales deben ejercer un papel más activo en la solución del problema, si no la escarpa seguirá cayéndose a pedazos, con todos los costos sociales, ambientales y económicos que esto implica”.

Entre varillas de hierro, toneladas de piedra y cemento, se busca frenar la erosión en la ciudad. Esta técnica se aplica en la frágil escarpa del sector del barrio Santander, en la comuna 4. / FOTO CATALINA SERRANO ORDÓÑEZ
Entre varillas de hierro, toneladas de piedra y cemento, se busca frenar la erosión en la ciudad. Esta técnica se aplica en la frágil escarpa del sector del barrio Santander, en la comuna 4. /FOTO CATALINA SERRANO ORDÓÑEZ

Viviendas en riesgo

A pesar de haber obtenido un avance en los últimos cinco años en zonas específicas: Campo Hermoso, La Joya, Nápoles, Santander, zonas del barrio Norte y parte de Los Cristales alto y bajo ubicados en Provenza, el avance de estos procesos es de lento alcance.

“Acá están arreglando, pero más abajo el problema continúa, mi casa está a dos metros de la montaña, que se ha ido reduciendo cada vez más. No hemos pasado carta a la Alcaldía de Bucaramanga porque nos da temor de que nos desalojen. Esto es lo único que tenemos para vivir”, declaró Claudia Milena Sánchez, habitante de vivienda ubicada a diez casas donde se desarrolla el proceso de fijación de terreno en el barrio Nápoles.

Las causas de la erosión

Los constantes movimientos de la placa tectónica, sumado a otros factores como la deforestación, los constantes cambios climáticos, la circulación de agua y el viento, son algunas de las causas de la problemática de la erosión.

Sumado a esto, actualmente Bucaramanga tiene 122 asentamientos no planificados, que están a la espera de la legalización de parte del gobierno, muchos de ellos ubicados en zonas vulnerables a este fenómeno físico.

Según el orden que debería cumplir la Unidad de Control de Gestión del Riesgo, es necesario implementar en estos terrenos levantamientos topográficos, localización de cada uno de los barrios ubicados en zonas de riesgo, el marco geológico, detectar las posibles amenazas del sector, analizar la vulnerabilidad física, y comenzar el sistema de aplacamiento.

Por Diana Catalina Serrano Ordóñez 

dserrano849@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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