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Por qué ver los clásicos

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Ferdinan Griffon “Pierrot” (Jean-Paul Belmondo) junto a Marianne Renoir (Anna Karina), en una escena de “Pierrot, el loco”. /FOTO SUMINISTRADA

En el texto “Por qué leer los clásicos”, Italo Calvino describe a estos libros como los que nos llegan de oídas. A veces los hemos rondado en la juventud, y muchos, hemos de confesar, no los hemos tocado, pero el autor asegura que leerlos en la adultez resulta ser un placer extraordinario.

Al igual que con los libros, los clásicos de cine son obras que marcan una época. A propósito del nuevo ciclo de clásicos franceses que se proyectará los domingos en Cine Colombia, cómo comprender las formas en el cine contemporáneo sin volver a ellos. Esta vez, grandes actores y espacios se proyectarán en la pantalla con su mayor esplendor, permitiéndonos ver escenas insuperables de, como diría Vallejo, ese “embeleco” del siglo XX.

El ciclo que inicia el domingo 9 de abril y va hasta el 9 de julio, está compuesto por ocho obras restauradas y digitalizadas por el Instituto Francés. Estos títulos abarcan desde los años 30 hasta los 60.

En un primer grupo de estas cintas, podríamos clasificar a las que conforman a una vanguardia cinematográfica denominada “La Nueva Ola”, en ellas hallamos a niños que buscan su lugar en el mundo, incluso historias con un origen autobiográfico, como el caso de “Los cuatrocientos golpes”, de Françoise Truffaut, quien a partir de su pequeño actor, Antoine Doinel, con el que haría cinco películas más, representa lo que sería una niñez vulnerable, entre reformatorios y abandonos, y donde el hallazgo del cine le daría sentido a su existencia. Esta cinta contiene, tal vez, el mejor travelling (recorrido horizontal de la cámara) de la historia del cine. Se exhibirá junto a Cero en conducta de Vigo, película precedente que también aborda el tema de la niñez.

En este grupo se incluye a “Pierrot le fou” (Pierrot, el loco) una de las cintas mejor logradas de ese periodo de Jean Luc Godard. Junto a Truffaut, son los mayores representantes de este movimiento. Eran un grupo de jóvenes apasionados, cinéfilos, críticos y luego directores que buscaban desmarcarse de un cine francés canónico y  repetitivo, tanto en sus temáticas, como en sus puestas en escena. Estos jóvenes querían irrumpir con sus cámaras por las ciudades, filmar sin guion y, en caliente, improvisando secuencias y haciendo evidente en el espectador la presencia del dispositivo, o del “truco” cinematográfico. Los personajes de Godard, miran a la cámara, le dicen al otro, al espectador, ¡aquí estoy! Y esto que ves es un engaño, una invención.

Pierrot es tal vez una de las películas más experimentales en cuanto a su narración, y da cuenta de un joven que se enamora, lo deja todo para seguir a Marianne (aunque no es un tonto del todo), pero cree que tiene la situación controlada y el juego se torna en exceso serio para él.

En este grupo está Los paraguas de Cherburgo de Jaques Demy, quien se aventuró con este melodrama musical en los años 60 en Francia, en donde no se había hecho este tipo de cintas aún, a diferencia de Hollywood. Fue la primera vez que Demy realizó una película en color, no es un musical convencional, este está soportado en una banda sonora de principio a fin, logrando narrar una historia de amor en el entorno de la guerra de Argelia, tema que también está presente en Pierrot y que era un tabú para la sociedad francesa de la época.

Las otras cinco películas son diferentes entre sí, hechas por directores tan complejos que su propia obra cinematográfica conforma capítulos aparte en la historia del cine francés: Cero en conducta, de Jean Vigo, Día de fiesta, de Jaques Tati, El carterista (Pickpocket), de Robert Bresson, La mirada inquietante, de Georges Franju, y Los niños del paraíso, de Marcel Carné, son propuestas complejas que hoy resultan aún vigentes. Estas películas abrieron los caminos por los que hoy transita lo mejor del cine contemporáneo.

René Alexander Palomino R.*
rpalomino@unab.edu.co
* Docente programa de Artes Audiovisuales de la Unab

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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