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Jhambler Acevedo Moreno ha sido galardonado 13 veces, de las cuales se ha llevado el oro en ocho oportunidades en torneos nacionales, tres de plata y dos de bronce. /FOTO DIANA CATALINA SERRANO ORDÓÑEZ

El 14 de agosto Jhambler Acevedo Moreno ocupó el tercer lugar en los Juegos Panamericanos de wushu del 2016 (el mayor evento deportivo internacional multidisciplinario en América) organizado en Texas, Estados Unidos. Este deporte competitivo, considerado un arte marcial, en el que “wu” significa militar o marcial y “shu” quiere decir arte, se clasifica en dos categorías: Taolu (competencia de rutinas) y Sanda (competencia de combate libre).

Ambas tienen un límite de tiempo de un minuto 20 segundos para algunos estilos. Los competidores de wushu contemporáneo entrenan técnicas aéreas, tales como 720 y 900 grados de giro en los saltos y patadas para añadir más dificultad y estilo a sus rutinas, así lo describe la Federación Internacional de Wushu, Iwuf. “Es necesario implementar armas como espadas, sable, palo, entre otras, con el fin de que las acrobacias sean parte, además, del kungfú (arte marcial chino, similar al karate)”, recalcó Acevedo Moreno.

Según la Iwuf, Taolu es el área en la que se ha desempeñado Acevedo Moreno, la cual implica patrones de artes marciales y acrobacias por las cuales los competidores son juzgados y reciben puntos de acuerdo con reglas específicas. Las formas comprenden movimientos básicos (posturas, puñetazos, saltos, entre otros) basados en categorías de estilos tradicionales chinos de artes marciales que pueden cambiar para las competiciones.

Pese a que el wushu no es un deporte de renombre en el país, el apoyo proporcionado por Departamento Administrativo del Deporte (Coldeportes) no fue el esperado cuando clasificó para estar en dicho torneo. Por tal razón, el proceso que tuvo que pasar Acevedo Moreno no fue fácil. Incluso, contó que ha perdido más de una oportunidad de poder competir en las selecciones a las que clasifica por el bajo respaldo económico que brinda la organización.

“Eso es lo que nos sucede a los que practicamos deportes que no son reconocidos en Colombia, por eso muchas veces no he podido concursar, porque no me han dado el auxilio que necesito para cubrir los gastos de un viaje como esos”, expuso Acevedo Moreno.

A los 16 años comenzó a practicar este deporte. Ahora con 22 años, ha sido ocho veces campeón nacional, dos veces medallista de plata y dos de bronce. Además de la diaria preparación física con largas horas de entrenamiento, recolectó dinero para hacer posible su sueño de participar en un campeonato de esa magnitud. “Mi familia prestó plata y muchos me apoyaron, hasta mi entrenador”, explicó.

Después de ese panamericano clasificó al mundial en Polonia, pese a la falta de ayuda “no pude ir, me tocó verlo en la casa por internet. Hay que seguir entrenando, porque tengo muchos sueños por cumplir”, declaró.

Luis Villamizar Carrillo, quien es su entrenador, precisó que ha tratado de reforzar su técnica por medio de otros deportes: “Hemos desarrollado todo un proceso multilateral y multifacético de las capacidades físicas, complementando su entrenamiento con la natación, las pesas y la bailoterapia, para obtener el nivel necesario para la coordinación”.

Así fue como por primera vez un colombiano ganó un pódium de bronce, en los Juegos Panamericanos de wushu: “Iba con la mentalidad de que no ganaría, los competidores de Estados Unidos y Canadá eran chinos nacionalizados. Cuando estaba calentando me di cuenta que los participantes eran los que veía por internet, los mismos por los que yo me guiaba cuando ensayaba. Cuando vi esto, la moral se me bajó. Al momento de ser mi turno y demostrar mi talento me quedé en blanco, y no pensé en nada, mi cuerpo se movía solo”.

Además de abrirle puertas a las grandes competencias nacionales e internacionales, este ejercicio se convirtió en una forma de trabajo para Acevedo Moreno. “Enseño a jóvenes y niños que se interesan por descubrirlo, y aunque no es fácil por ser una práctica poco reconocida, me ayudó económicamente dictando clases de wushu, con esto he podido pagar mi carrera”.

Actualmente este deporte se ha convertido en uno de talla internacional a través de la Federación Internacional de Wushu (IWUF), que realiza el Campeonato Mundial de Wushu cada dos años. /FOTO DIANA CATALINA SERRANO ORDÓÑEZ
Actualmente el este deporte se ha convertido en uno de talla internacional a través dela Federación Internacional de wushu (IWUF), que realiza el Campeonato Mundial dewushu cada dos años. /FOTO DIANA CATALINA SERRANO ORDÓÑEZ

La pasión por las artes marciales

Jhambler Acevedo Moreno es estudiante de séptimo semestre de educación física y deporte en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), carrera que costea con su trabajo como entrenador deportivo de Wushu en una academia de deportes ubicada en el barrio Provenza. Además de eso, entrena para continuar participando a nivel nacional y clasificar a los próximos Juegos Suramericanos 2018 en Bolivia.

El síndrome que padece desde pequeño, llamado Hiperlaxitud articular, que se refiere a la mayor flexibilidad en las articulaciones, músculos y cartílagos. Lo que para otros podría ser un problema, para él es un beneficio ya que le permite optimizar su desempeño como deportista Wushu. Esta deficiencia le permitió hace tres años trabajar como contorsionista en el Instituto de la Juventud, la Recreación y el Deporte de Bucaramanga, Inderbu.

Sobre esto Jhambler contó que esta enfermedad al principio era algo que jugaba en su contra. “Cuando hacía fuerza se me salían las articulaciones, me luxaba fácilmente y yo no lo podía controlar, pero a escondidas entrenaba, después ellos lo asimilaron y ahora me apoyan”.

Su familia al principio no estaba de acuerdo con el deporte por las largas horas que debía entrenar para aprenderse cada una de las rutinas establecidas, con el temor de que dejara su estudio a un lado. “Cuando a mí algo me importa y me apasiona hago lo que sea para obtenerlo, y a este deporte le cogí cariño, amor, porque lo disfruto cada vez más”, afirmó Acevedo Moreno.

El padre del deportista que se llama igual que él, Jhambler Acevedo Rodríguez, comentó que por medio de su entrenamiento le facilitó resguardarlo de las drogas, y que creciera con una exigente disciplina. “El deporte ha hecho que sea una persona aplomada y estricta en sus cosas. Él desde pequeño se quiso enfocar en eso, porque consideró que ahí estaba su futuro, y aunque como deporte no sea reconocido, hay que ir en la lucha”.

Sobre el deporte

Villamizar, describe el wushu como un deporte que exige el desarrollo de todas las capacidades físicas que se conocen como la fuerza, la velocidad, la resistencia la coordinación y la flexibilidad.

El reto del wushu es convertirse en un deporte en la agenda deportiva de los Juegos Olímpicos, como las artes marciales rivales del taekwondo, judo y karate. Sin embargo, la meta de la Federación Internacional de wushu para lograrlo recibió un golpe cuando el wushu fue eliminado de la lista de nuevos deportes para ser incluidos en los Juegos Olímpicos de 2020 en Tokio, Japón.

Un deporte lucrativo

Según la Federación Internacional de wushu, Iwuf, en los países asiáticos, tales como China, Japón e Indonesia, se agrupa la mayor cantidad de miembros profesionales que se preparan para competencias de wushu a nivel internacional. “Es parte de su cultura, acá las personas no se enteran de que existe este deporte. Como el deporte no aparece en la lista de los juegos nacionales, por esta razón no pagan nada por participar, no hay patrocinadores, nadie le invierte dinero porque no se reconoce en Colombia”, añadió Jhambler Acevedo.

Por Diana Catalina Serrano Ordóñez
dserrano849@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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