Inicio Deportes Downhill en Bucaramanga, un descenso de montaña a contra reloj

Downhill en Bucaramanga, un descenso de montaña a contra reloj

Las carreras cuesta abajo se tomaron los senderos de la capital santandereana y ahora es una práctica que cada vez atrae más aficionados. Para vivir esta experiencia se necesita una bicicleta de siete cambios y protectores para el cuerpo.

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Esta disciplina, a pesar de no estar aún catalogada como deporte olímpico, ha llamado la atención en otras partes de Santander y Norte de Santander. /FOTO SUMINISTRADA POR GABRIEL FRANCO

Para tomar un descenso en bicicleta de montaña, una práctica separada del conocido BMX o del ‘Freeriding’ (estilo libre), se necesita una bicicleta de, al menos, siete velocidades, que puede costar entre siete y 20 millones de pesos, unos frenos de disco hidráulicos y protectores para el cuerpo. Todo esto para bajar por senderos estrechos con diferentes obstáculos hasta llegar a un punto final en el menor tiempo posible. Así lo explicó el ciclista bumangués Gabriel Franco Duarte, quien aseguró que el downhill (carreras cuesta abajo en español) se tomó los senderos de Bucaramanga y ahora es uno de los deportes extremos que cada vez atrae más aficionados.

“En Bucaramanga ya han abierto cuatro pistas de downhill, rutas Unab, en donde se realizan las carreras anuales, también en el barrio Manzanares, en Tres Caminos, y en El Carajo vía a Cúcuta. Algunos de los obstáculos en las rutas que hacemos son artificiales y otros naturales, pero siempre el objetivo es bajar el sendero a toda velocidad con técnica y habilidad”, indicó el ciclista.

En la ciudad existen dos grupos de downhill conformados: Carilokos, del que también hace parte Franco Duarte, y Gravity DH Club. Ambos se preparan con carreras cronometradas tres o cuatro veces por semana. Los 15 integrantes de Carilokos, por ejemplo, practican los miércoles, viernes y sábado en zona urbana, y los domingos montan a las afueras en terreno campestre.

De acuerdo con el mecánico William Castro, para poder realizar este deporte una bicicleta adecuada es lo más importante. “Debe tener inicialmente un marco liviano que sea de aluminio o carbono, el cual a su vez cuente con una suspensión trasera y una delantera de aproximadamente 180 o 200 milímetros de recorrido dado la dureza de los terrenos y los saltos que se hacen al descender. También debe tener un timón ancho para el control de la bicicleta, un guía cadena para que no se descadene en bajada, y unas llantas para tierra o barro anchas”, dijo.

Lo funcional de esta actividad extrema, cuentan los aficionados, es que las habilidades comienzan con una bicicleta básica y pueden desarrollarse potencialmente. Así, a medida que se vaya obteniendo destreza en cada descenso, se pueden asumir retos más complejos como el ‘Racing Downhill Mountain Bike’ (corrida veloz de montaña en bicicleta), que consiste en hacer carreras programadas desde un punto de partida muy elevado para acabar en un punto más bajo de altura.

El deportista Mauricio Betancur, manifestó también que “la parte negativa del downhill es que puede llegar a ser peligroso si no se hace con los instrumentos adecuados de protección como una cuellera, para evitar lesiones de clavícula y cuello, así como una pechera, coderas, rodilleras y guantes. De resto, cada vez que yo me subo a la bicicleta y empiezo a descender, eso es muy emocionante, me da mucha alegría”.

Esta disciplina, a pesar de no estar aún catalogada como deporte olímpico, ha llamado la atención en otras partes de Santander y Norte de Santander, tanto así que pistas como las ubicadas en Manzanares, por la vía a Piedecuesta, han atraído a deportistas de Ocaña, Pamplona, y San gil.

Por Nicolás Camilo Torres C.
ntorres657@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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