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Propuesta artística realizada con los niños afectados por la minería llega al Colegio Andrés Páez de Sotomayor para enseñar por medio de la estética sobre los daños causados por la maquinaria. /FOTO SUMINISTRADA FUNDAEXPRESIÓN.

En 2015, organizaciones sociales entre las que se encuentran Censat Agua Viva, Tierra de Hombres y Amigos de la Tierra realizaron una serie de talleres con alrededor de 120 niños indígenas Wayúu (La Guajira) y Nasa (Cauca), y campesinos de Antioquia y Santander, integrantes de comunidades que habitan en zonas aledañas a los campos de explotación de oro, carbón y petróleo, con el fin de investigar cuál era el efecto causado por la extracción de minerales en el cuerpo y los territorios que éstos habitan.

La metodología fue la siguiente: Cada niño se acostó sobre un lienzo y los talleristas dibujaron sus siluetas. Luego, los participantes plasmaron por medio de dibujos cómo veían temas como la deforestación, la explotación minera, la contaminación, el movimiento de maquinarias en carreteras o vías aledañas a sus viviendas, y conflictos sociales.

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Dibujo de los niños indígenas Wayúu, Nasa y campesinos que manifiestan dolor y tristeza por las condiciones de su medio ambiente. / FOTO SUMINISTRADA FUNDAEXPRESIÓN

Técnicamente, dentro de la investigación, este proceso se llamó “cartografía de los cuerpos – territorio”. El resultado fue una exposición de dibujos y la escritura de poemas elaborados por los niños. Esto dio origen a un taller educativo que tiene por nombre ‘Dibujos, paisajes y voces del cuerpo’, una reflexión territorial, ancestral y ambiental que pretende educar a la nueva generación en cinco ciudades de Colombia: Bucaramanga, Bogotá, Manizales, Cauca y Bello (Antioquia).

La iniciativa busca contextualizar el problema actual de la explotación minera y el daño causado en las principales fuentes hídricas del país, cuidar “los elementos indispensables para que la vida exista, el agua, la tierra, el fuego, el aire y el amor”, contó Marcela Díaz Páez, artista y tallerista de esta iniciativa.

Además de dibujos, los niños indígenas y campesinos escribieron poemas que también hacen parte de la exposición, donde expresan el sentimiento cuando retiran oro, petróleo y carbón de su lugar de nacimiento.

Del 19 al 21 de abril, Bucaramanga fue una de las ciudades escogidas para realizar la actividad. El director de la Casa Cultural El Solar, Alfredo Ortiz, y Henry Buitrago, profesor de artes plásticas del Colegio Andrés Páez de Sotomayor, fueron los que invitados por la organización Amigos de la Tierra para que expusieran este trabajo. “Quisimos enfocarnos en el público juvenil, porque en la casa de exposiciones van artistas y presentan sus obras, pero esta propuesta debía llegar a los niños, pues es educativa y hecha por ellos. No tendría sentido exponerlo sin niños, por eso nos enfocamos en este público”, explicó Alfredo Ortiz.

La metodología fue aplicada a los estudiantes de sexto, octavo y undécimo grado del Colegio Andrés Páez de Sotomayor. “Como institución pública muchas veces deseamos generar este tipo de actividades que imparten cultura y educación a nuestros alumnos, con formas innovadoras, y plantar en los niños el deber de cuidar nuestro planeta”, mencionó Rocío Victoria Jurado Sanabria, rectora del plantel educativo.

También contó con la presencia de docentes, habitantes de los barrios La Joya y Alfonso López, el Comité por la Defensa del Páramo de Santurbán, el Movimiento Conciencia Ciudadana y el Colegio Comfenalco.

Claudia Roa miembro de Fundaexpresión, organización que apoyó este evento, precisó que “nuestra organización y el grupo de la acción comunal de La Joya nos unimos para apoyar este proyecto que es internacional, porque ya se han hecho en otros países y ahora podemos tenerlo en nuestro departamento. Estos espacios los valoramos porque hacen falta, porque enseña a los próximos ciudadanos que defenderán la vida”.

El arte es una herramienta útil para crear reflexión, “la estética nos está recordando en todo tiempo los elementos de la tierra y por medio del arte que nos permite acercarnos a conocimientos, reflexiones que nos permiten sanar nuestra alma y cuerpo”, explicó la artista y tallerista María Andrea Gómez Gómez.

¿Qué pasaría si el agua se acabara?

La actividad también cuenta un espacio para reflexionar sobre la contaminación, la salud y las enfermedades que generan la extracción minera, especialmente.

Marcela Díaz explica que cuando la tierra es socavada, dinamitada y cercenada por las excavadoras, “es como si nos arrancaran uno de nuestros órganos vitales, el corazón de la tierra es el carbón, el petróleo, el agua, el oro y el fuego. Si todos seguimos permitiendo que en el departamento hagan lo que quieran con el agua, vamos a dejar de existir. La naturaleza no hace desastres, los desastres los generan los seres humanos”.

Amigos de la Tierra junto con organizaciones en pro del medio ambiente recopiló los dibujos y los trabajos escritos en una cartilla, material especial para trabajar con niños, con la misma metodología de los talleres, con el deseo “de que otros grupos, otras personas en cualquier lugar del mundo puedan desarrollar sus cartografías corporales, y trabajar las relaciones entre cuerpo y territorio”, concluyó Gómez.

Poema escrito por los niños

No me gusta el polvillo que deja la mina de carbón,
las basuras que se acumulan y se queman.
No quiero que desvíen el arroyo Bruno.
No me gusta el ruido del tren minero, ni tampoco las explosiones.
¿Por qué tiran basuras al río?
¿Porqué nos dejan el polvillo en el aire?
No tenemos nuestra agua
Estamos enfermando.
La Guajira.

Por Catalina Serrano Ordóñez
dserrano849@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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