Inicio Bucaramanga “Las políticas hacen del científico una marioneta administrativa”: Elena Stashenko

“Las políticas hacen del científico una marioneta administrativa”: Elena Stashenko

Desde su perspectiva, la cientifica habla sobre qué implica ser un maestro investigador en las universidades de Colombia, teniendo en cuenta para el 2018 el presupuesto de Colciencias pasaría de $320 mil millones a $ 222 mil millones.

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Elena Stashenko es una de las 50 mujeres más influyentes en las ciencias analiticas en 2016 por la revista cientifica Analytical Scientist. Lleva trabajando 32 años como investigadora y docente de la UIS. / FOTO LUCÍA GUALDRÓN

Se sienta en una banca alargada de madera bajo una grande sombrilla, acompañada de algunos papeles situados en la mesa frente a ella. Está en su espacio, el Centro Nacional de Investigaciones para la Agroindustrialización de Especies Vegetales Aromáticas y Medicinales Tropicales (Cevinam) en la Universidad Industrial de Santander (UIS). Han pasado 35 años desde que Elena Stashenko llegó a Bucaramanga, cuando en 1982 dejó su Rusia natal junto a su esposo, de nacionalidad colombiana.

Al año siguiente, cuando se vinculó como docente en la UIS donde dirige el Cevinam y ha hecho su trayectoria laboral, el concepto de investigación era abstracto debido a su escasez. Según ella, los pilares para fundamentar su desarrollo se centran en el conocimiento, la disponibilidad de infraestructura adecuada, un personal preparado, la motivación “porque en la ciencia un elemento importante es la curiosidad”, y el financiamiento para la realización de iniciativas, los cuales han moldeado más la forma de entender el concepto con el paso de los años.

La consecuencia de la situación actual tiene sus orígenes en el siglo XVI. No se puede mirar aisladamente a Colombia porque es un hecho que sobrepasa sus fronteras. Al llegar a América, los conquistadores tomaron las colonias como fuentes de extracción de recursos naturales, y les daban un ‘valor agregado intelectual’ en Europa.

Una parte del panorama cotidiano es el reflejo de esa mentalidad arraigada que “para cambiarla implica decisiones fuertes tanto gubernamentales como de la gente. A veces las riquezas naturales hacen que el país no desarrolle sus riquezas intelectuales”, además de que hay prioridades políticas por resolver, como es la existencia del conflicto armado en el país.

El Centro de Investigación de Excelencia, Cenivam, es financiado por Colciencias, y se especializa en el estudio de especies aromáticas y medicinales para el desarrollo de la agroindustria. / FOTO LUCÍA GUALDRÓN
El Centro de Investigación de Excelencia, Cenivam, es financiado por Colciencias, y se especializa en el estudio de especies aromáticas y medicinales para el desarrollo de la agroindustria. / FOTO LUCÍA GUALDRÓN

Dificultades en el proceso

La limitada disponibilidad de recursos ha sido una constante que afecta el trabajo de Stashenko. Tanto en su caso como con los investigadores en general, para sobrellevar los proyectos se necesita el financiamiento del gobierno a través del presupuesto estipulado para el año en curso.

Sobre esto, hay una problemática actual acerca de la disponibilidad de recursos, dado que el Presupuesto General de la Nación destinado para Ciencia y Tecnología para 2018, pasará de $320 mil millones a $220 mil millones.

También de recursos públicos y privados, o de fuentes internacionales como distintas ONG, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (conocida por sus siglas en inglés, Usaid).

Sin embargo, cuando ninguna de las opciones es suficiente, la otra alternativa es generar medios a través de asesorías, servicios analíticos de productos naturales o forenses, o actividades de extensión, entendidas como proyectos donde la industria puede financiar. Asumir este papel ocasiona que los investigadores dejen a un lado parte de su rol principal.

“La labor del científico es la creación de conocimiento, pero empieza a ser como un gestor de recursos. Los proyectos formalizados, administrativamente rígidos, lo que hacen es sofocar a la ciencia porque la mente humana y la innovación no funcionan como lo hacen las cadenas de la acreditación. Porque eso seca la mente, y si la ciencia fuera acreditada entonces no habría muchos conocimientos que fueron hechos por serendipia”, refiriéndose a los hallazgos que surgen cuando se está buscando algo diferente.

Aparte de los recursos, otro problema latente es la falta de continuidad de los procesos. “La ciencia por sí no es una política pública”, y esa continuidad va vinculada a los gobiernos de turno. El desarrollo de la ciencia se ve constantemente interrumpido por los diferentes enfoques que cada mandatario tiene en su periodo de administración.

La ciencia en la sociedad colombiana

Los medios de comunicación, a través de sus contenidos, informan y enseñan a la sociedad sobre temas de interés y actualidad. Pero según su experiencia, Stashenko piensa que en Colombia este papel es visto desde otra perspectiva.

“Los medios están enfocados en satisfacer los instintos básicos, con enfoques muy reproductivos. Se resaltan valores que no deberían ser resaltados”, dice.

Las temáticas abordadas por el periodismo se resumen en “goles, balas y colas”, porque en su opinión es más fácil evocar los instintos primarios que invitar al otro a pensar y reflexionar, haciendo que los espectadores consuman sin criterio, sin diferenciar lo bueno de lo malo. Tal exaltación hace que el espacio para la ciencia sea demasiado reducido.

Al no ser un tema de gran acogida, la divulgación de la ciencia se ve limitada. Los medios también son negocios, y un factor importante es la venta y circulación de los mismos. Si las publicaciones fueran únicamente de información científica, sencillamente no se venderían, expresa Stashenko.

“Ahora son muy comerciales, los temas bajaron de nivel, las explicaciones muy a prueba de tontos, porque no hay quien lea, quien compre. La población no está masivamente dispuesta para leer esto”, opina.

Por otro lado, está el papel de las instituciones educativas sobre la formación integral de los estudiantes. Para preparar ciudadanos más críticos, hay que educarlos. “Me parece que la peor matanza de curiosidad, de amor por la ciencia, se hace en los colegios”, debido a que se prioriza el cumplir con una nota, y no la creación de curiosidad y conocimiento.

Los colegios, dice, necesitan profesionales más profundos, que no tengan una visión reduccionista de la educación, sino que impartan un conocimiento de verdad, el cual sea integral. Con el fin de lograrlo, hace falta la exaltación de la carrera del maestro, de su rol y la posición que tienen como formadores de la sociedad.

El reto va más allá de educar,  generar recursos y legislaciones para que proceda. Para Elena Stashenko, “la dificultad fundamentalmente es filosófica, como también a nivel de Estado de saber ubicarla, resaltar su importancia a nivel macro. Que la ciencia no sea una cosa abstracta, como un científico metido en su laboratorio consumiendo el dinero público para hacer descubrimientos que no sirven de nada, sino que en realidad por un lado mostrar que sí sirven los descubrimientos y se pueden usar en la vida diaria”, como es en su caso el proyecto “Fortalecimiento de la agroindustria de aceites esenciales crudos y rectificados en el municipio de Barbosa, Santander”, finalizado en diciembre de 2016, el cual tenía como objetivo la contribución al desarrollo de la cadena productiva de plantas medicinales y aromáticas en dicho municipio.

 

Lucía Jeaneth Gualdrón C.

lgualdron195@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga