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Gavión revestido que protege al sector de José Antonio Galán. Para revestir los aproximadamente 80 metros, la comunidad puso la mano de obra y el concejal Henry Gamboa les regaló una cantidad de cemento. FOTO ANGÉLICA GÓMEZ

Comenzó el segundo ciclo invernal del año y la red de comunicación directa (entre el coordinador de la Umgrd y los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de los asentamientos en zonas de riesgo) es el plan de la Alcaldía para mitigar el peligro de inundación. La ciudad tiene cuatro sectores en riesgo, entre esos  José Antonio Galán que decidió construir su propio plan de prevención.

Con Girón, Piedecuesta y Floridablanca, se tiene un sistema de red de monitoreo que alerta cuando las corrientes del río crecen y  las grandes cantidades de agua se vienen para la ciudad.

En el momento en que el que aumente el caudal del río Oro, por medio de la red, se llama inmediatamente al coordinador de la Umgrd, Luis Ortega Martínez, quien avisa al presidente del sector en riesgo, para que éste alerte a todas las personas que viven allí.

Ortega Martínez señala que “las corrientes tardan una o dos horas en llegar a los sectores en riesgo de inundación, esto le da tiempo a las personas para alistarse y estar atentas a lo que pueda suceder”, a través de un sistema de cornetas se da aviso a la comunidad  y añade que “es un sistema precario, pero funciona”.

Hay cuatro zonas de la ciudad en riesgo de inundación (ver infografía) y la ciudad está en alerta naranja por el río de Oro y Suratá, “esta es una  alerta de prevención para que los cuerpos de socorro y rescate estén atentos a cualquier situación que se pueda presentar”, explicó Ortega Martínez.

Proyecto Comunal del asentamiento José Antonio Galán

La comunidad de José Antonio Galán desde 2012 cuenta con un gavión (cesta grande de alambre rellena de tierra y piedra) hecho con recursos propios, recolectados de rifas, sancochos y otras actividades, que los protege de las crecientes del río Oro en los periodos de lluvia.  El presidente de la Junta de Acción Comunal, Erasmo Ramírez Gutiérrez, aclara que, “sabemos que en esta temporada comienzan nuevamente las lluvias, pero confiamos en el trabajo de la comunidad”. Después de construir el gavión no se han registrado daños por inundaciones en este sector, “si no estuviera el muro se habría desbordado en varias ocasiones el río”, afirma Ramírez Gutiérrez.

Pero esta obra no está completa, la comunidad solo logró revestir aproximadamente 80 metros del gavión y le ha pedido a la Administración un aporte para completar los 180 metros, “nosotros solo pedimos una parte, la mano de obra la podría poner la comunidad pero no nos han contestado, siempre sacan la excusa de que somos un barrio ilegal y que por eso no nos pueden dar recursos, pero si pagamos impuestos”, señala Ramírez Gutiérrez.

Algo distinto sucede con los asentamientos 5 de Enero y Carlos Pizarro, consecutivos al José Antonio Galán, que no tiene un muro que los proteja y por eso han sufrido inundaciones.

Además, se suma otra preocupación y es la obra de la planta de tratamiento de aguas residuales del Empas, Empresa Pública de Alcantarillado en Santander, que está aproximadamente tres metros sobre el río y podría provocar su desbordamiento.

Según Ramírez Gutiérrez, esta obra debió terminar en agosto o septiembre pero sigue “hace quince días me dijeron que faltaba un tramo de dos tubos y yo supongo que ya lo hicieron, deberían estar recogiendo la tierra que dejaron sobre el río, eso fue el compromiso de ellos pero la tierra sigue ahí”.

Obra para la planta de aguas residuales del Empas. FOTO ANGÉLICA GÓMEZ
Obra para la planta de aguas residuales del Empas. FOTO ANGÉLICA GÓMEZ

¿Está Bucaramanga preparada para este segundo ciclo?

El municipio no tiene una Secretaría de Gestión de Riesgos y Desastres. “Estamos en ese proceso para que se cree la secretaría, para tener una oficina gestora que se encargue de conseguir los recursos”, manifiestó Ortega Martínez.

Frente al segundo periodo de lluvias del año “con la Defensa Civil, la Cruz Roja y Ponalsar se desarrolla un convenio interadministrativo para que cada uno vaya  a 20 asentamientos (60 en total) donde se les explica a los habitantes las condiciones del barrio, los puntos posibles de amenaza, viviendas que deben estar preparadas para evacuar, rutas de evacuación, puntos de encuentro, dar a conocer el árbol de llamadas: al 119 de bomberos o al 123 de la policía”, comentó Ortega Martínez.

La ciudad tiene unos alberques encabeza de la Secretaría de Desarrollo Social, ubicados en distintos puntos de Bucaramanga con capacidad de 30 a 35 familias, en caso de ser afectadas por las lluvias. Se les da kits de aseo, alimento y dormida. Si la vivienda no se logra recuperar, se les entrega un subsidio de arriendo programado para seis meses, tiempo en el que se supone deben recuperarse y continuar su vida normal.

En este segundo ciclo no solo preocupa las inundaciones, también está el tema de erosión en algunos territorios y deslizamientos en otros.

Por Angélica Gómez Reyes

agomez360@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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