Inicio Bucaramanga En asentamientos humanos del área metropolitana viven migrantes venezolanos 

En asentamientos humanos del área metropolitana viven migrantes venezolanos 

Bucaramanga está entre las diez ciudades que escogen los extranjeros para radicarse, debido a la crisis. Por medio de actividades benéficas, santandereanos y connacionales les prestan ayudas.

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Un grupo de 105 integrantes, entre estudiantes de enfermería, psicología, medicina, regencia de farmacia, derecho y comunicación social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), participaron en la jornada del sábado 30 de septiembre. /FOTO FERNANDA SANDOVAL

La condición en la que se encuentran los migrantes venezolanos debido a la falta de recursos y de respuesta por parte del Gobierno colombiano hace que estos enfrenten problemas de salud, hacinamiento, xenofobia y escasez de alimentos, así como la falta de oportunidades laborales y de educación. Entre la población más afectada están los niños, las mujeres en condición de embarazo y los ancianos.

Haziel Cabaña de Caldera salió de Venezuela hace dos meses en busca de estabilidad económica y emocional. Su esposo, Rafael Caldera Suárez llegó antes con el objetivo de conseguir una mejora en sus ingresos y para salir de la situación por la que está pasando su país.

Esta venezolana de 43 años dejó su casa ubicada en la ciudad de Valencia y a sus dos hijos- de 20 y 22 años, y al llegar a la capital santandereana se estableció junto a su esposo en el barrio González Chaparro de Floridablanca.

Entró al territorio colombiano con el permiso que le dio el Gobierno y con su pasaporte, pero no cuenta con un seguro médico que la respalde, lo que le trae dificultades pues a su llegada a Colombia se enfermó de los pulmones a causa del agua fría, por lo que tuvo que recurrir a remedios caseros. Además, sufre del Síndrome del Túnel del Carpio (entumecimiento y hormigueo en la mano y el brazo ocasionados por el pinzamiento de un nervio en la muñeca) y no puede continuar con el tratamiento que llevaba en su país natal.

Para poder acceder a un seguro médico o el Sistema de Selección de Beneficiarios Para Programas Sociales (Sisbén), Cabaña necesita apostillar (legalización de la firma de un funcionario público) y legalizar todos sus documentos. “Está muy difícil, como hay muchas personas migrando está bastante lento, dan las citas muy lejanas o toca pagar. Entonces si yo traigo la partida de matrimonio apostillada mi esposo me puede registrar en el Sisbén”, expresó.

Según el secretario de Salud y Medioambiente de Bucaramanga, Carlos Alberto Adarme, se cuenta con un censo de 2.600 migrantes en la ciudad. Sin embargo, no se cuenta con registros sobre quiénes ingresaron de forma ilegal. /FOTO ANDREA DELGADO MOGOLLÓN
Según el secretario de Salud y Medioambiente de Bucaramanga, Carlos Alberto Adarme Rincón, se cuenta con un censo de 2.600 migrantes en la ciudad. Sin embargo, se cuenta con registros sobre quiénes ingresaron de forma ilegal. /FOTO ANDREA DELGADO MOGOLLÓN

Otro de los casos que espera una pronta solución es el de Yerley García Holguín, ama de casa de 25 años, quien vive en situación de hacinamiento. La vivienda de dos pisos se ubica en Asomiflor, un asentamiento humano que queda en la Transversal Oriental, vía al sector El Carmen (Bucarica), y en ella habitan 13 personas, siete niños y seis adultos.

Los problemas de salud y la falta de ingresos ha ocasionado que las familias también se fraccionen. Por ejemplo, la mamá de García, María Faley Holguín, colombovenezolana, decidió irse con sus dos hijos menores y buscar otro lugar para quedarse. Así se instaló en una vivienda del barrio González Chaparro junto a sus hermanas.

Dawning Herrera Montero es otro de los afectados. Salió de Caracas junto a su esposo y tres hijos y encontró la forma de mantenerse vendiendo empanadas en las calles de Bucaramanga. Lo que reúne de la venta es para comer y los gastos necesarios. “Si me enfermo o algo no puedo ir al médico porque no tengo Sisbén ni pertenezco a una de las Entidades Prestadoras de Salud (EPS). Solo puedo hacerlo hasta que legalice y tenga los papeles”, comentó Herrera, quien al igual que los demás migrantes venezolanos está en constante espera por solucionar sus documentos y poder tener una estabilidad en cuanto a salud, ocupación y la educación para sus hijos.

Ante los anteriores casos, Carlos Alberto Adarme Rincón, subsecretario de Salud y Medio Ambiente de Bucaramanga, expresó que el municipio no puede subsidiar a los migrantes mientras el Ministerio de Salud no defina unas reglas claras para esta atención. “En este momento solo garantizamos urgencia, vacunación, actividades de promoción y prevención en intervenciones conductuales y obviamente le estamos orientando a esta población para los servicios que se están brindando”, expresó el funcionario.

Brigadas de salud

El 30 de septiembre, de 8 de la mañana a 1 de la tarde, en las instalaciones de la Unidad Intermedia Materno Infantil Santa Teresita (Uimist), ubicada en la carrera 21 con calle 12-02 en el barrio San Francisco, se realizó la Gran Brigada de Salud para migrantes venezolanos residentes en el área metropolitana de Bucaramanga.

Esta brigada contó con el apoyo de la Facultad de Ciencias de la Salud y el Instituto de Estudios Políticos (IEP) de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), el Instituto de Salud de Bucaramanga (Isabú), la Fundación Entre Dos Tierras y miembros de la colonia de venezolanos de la ciudad.

Vale resaltar que previo a esta actividad, el miércoles 27 de septiembre, el IEP realizó una charla sobre migración con la comunidad estudiantil, la Alcaldía de Bucaramanga y expertos en el tema, en la que se precisó sobre distintos aspectos relacionados con la migración y se analizaron posibles salidas a la crisis que enfrenta esta población.

Uno de los requisitos para entrar y recibir los beneficios de la jornada era llevar alguna identificación que confirmara su procedencia de Venezuela. “Lo único que pedíamos era una cé- dula venezolana, un pasaporte, un permiso fronterizo, del Permiso Especial de Permanencia (PEP), porque la brigada era exclusivamente para esta población”, precisó María Eugenia Bonilla, directora del IEP.

Durante la brigada de salud, los migrantes que asistieron fueron atendidos por el personal médico que les adelantó un chequeo. Gloria Patricia Arenas Castillo, directora del Hospital Local del Norte y de la Uimist, sede Isabú, informó que durante la jornada se prestó atención desde especialidades como pediatría, ginecoobstetricia, medicina interna, medicina general, oftalmología, odontología, citologías, vacunación, psicología y cardiología preventiva con un total de 614 atenciones a migrantes.

Asimismo, se aplicaron 17 tipos de vacunas por parte de un grupo de 11 personas de la Corporación Educativa de Colombia, Eforsalud.

La jornada finalizó a la hora estipulada y varios migrantes venezolanos no alcanzaron a participar. “La convocatoria ha sido tan buena que se desbordaron todos los límites de lo esperado, se superó el número de personas que esperábamos”, afirmó Rafael Ángel Pérez Rincón, director de la Especialización y Auditoría en Salud de la Unab.

La comunidad infantil contó con talleres recreativos. Las familias recibieron ropa, implementos de aseo y mercado. Mientras las personas esperaban su turno, funcionarios del Sisbén resolvieron dudas sobre el registro solo a los residentes que contaban con la documentación en regla.

Requisitos para que los venezolanos obtengan el Sisbén

Dirigirse a la oficina del Sisbén ubicada en la calle 36 con carrera 12-76, en el horario de 6 a 11 de la mañana y llevar los siguientes documentos:

-Fotocopia de la cédula de extranjería para menores de 18 años, expedida por la Registraduría Nacional del Estado Civil Colombiano.

-Fotocopia del documento de identidad del país de procedencia en caso de ser menor de 7 años.

-Presentar fotocopia del Permiso Especial de Permanencia (PEP), expedido por Migración Colombia.

-Para los refugiados o asilados políticos, deben presentar fotocopia del salvoconducto.

-Recibo original y actualizado de un servicio público domiciliario de la unidad de vivienda.

Por Andrea Delgado Mogollón

adelgado243@unab.edu.co

 

 

Universidad Autónoma de Bucaramanga