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En medio de la naturaleza y el riesgo habitan los perezosos del parque La Flora, en Bucaramanga

Un grupo de mamíferos silvestres viven, desde hace seis años, en el parque ecológico ubicado en el oriente de la capital santandereana, cerca a los barrios Cabecera y Terrazas.  

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A pesar de que La Flora fue un parque construido por el hombre, con el paso del tiempo creó su propio ecosistema./FOTO POR PABLO FUERMAN A.

Aunque no exista una identificación exacta de qué fauna presenta el parque ecológico La Flora, quienes lo visitan pueden observar mamíferos como ardillas, zarigüeyas y perezosos de tres dedos. Esta última especie, mal llamada ‘oso’ perezoso, es una de las que más se destaca en el lugar.

Cómo llegaron

Estos animales cautelosos y silenciosos fueron introducidos en la zona por parte de la Corporación Autónoma Regional Para la Defensa de la Meseta De Bucaramanga, Cdmb.

En el 2011 llegó a manos de la Corporación un grupo de perezosos producto del rescate del tráfico ilegal de fauna. Primero, fueron llevados al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre y luego “para estar más pendientes llevados al parque”, comenta Donald F. Ayala Herrera profesional del grupo de fauna de la Corporación.

Los perezosos que actualmente llegan están siendo trasladados a bosques nativos donde no existe intervención humana. Ayala Herrera aclara que aquellos que habitan La Flora no han sido trasladados a un bosque porque “ya están adaptados”, y es complejo que sobrevivan en su hábitat natural.

Sin embargo, la experta en perezosos Tinka Plese explicó a Periódico 15 que estos animales silvestres no deben estar allí, ya que “dejarlos en un parque no es darle una posibilidad de una vida digna de un perezoso”.

/FOTO POR PABLO FUERMAN A.

Cómo viven

Los vecinos del área admiran a estos animales silvestres cuando se dejan ver. No es común que se desplacen a zonas de poca vegetación, como los bordes del parque, para alimentarse. Cuando lo anterior ocurre se hacen visibles a pesar de su capacidad de camuflaje con los troncos de los árboles.

Su población en La Flora es incierta. Ayala Herrera afirma que “no son muchos, si bien son tres o cuatro”, sin embargo, Ernesto Maldonado García, habitante del sector, indica que pueden ser alrededor de 15 perezosos.

Al estar dentro de una urbe como es la ciudad de Bucaramanga se encuentran expuestos a la contaminación y al cableado eléctrico de la zona.

Esta especie de mamíferos se caracteriza por una alimentación rica en plantas y su gran agilidad a la hora de escalar hace que permanezca gran parte de su tiempo en las copas de los árboles en búsqueda de alimento.

Al no ser La Flora su hábitat natural es posible que el animal se caiga al confiarse de la firmeza de las ramas en donde se posa.

Miguel Bautista, residente de la carrera 44 con calle 56, explica cómo encontró un perezoso frente a su casa. “Hace unos días ayudé a uno a entrar de nuevo al parque, tal vez se cayó, esperé a que llegara una camioneta de la Corporación pero nunca llegó”.

Periódicamente veterinarios de la Cdmb realizan visitas al lugar para evaluar sus condiciones. Ayala Herrera manifiesta que al estar en las copas es difícil diagnosticarlos por lo que optan por golpear al árbol donde están y “de acuerdo a la reacción que tome el animal se sabe si está bien o no”.

Después de cuatro o cinco meses la cría se vuelve totalmente independiente de su madre ./FOTO POR PABLO FUERMAN A.

Opinión de experta

La directora de la Fundación Aiunau y miembro del grupo de especialistas Uicn Xenartha, Tinka Plese, se opone totalmente a la presencia de animales silvestres en zonas urbanas, “tener un animal del bosque en una ciudad está mal”.

Plase  comenta que es una labor “ignorante e irresponsable” por parte de la Corporación no tener un registro de la población en el territorio. Añade que para evaluar el estado de un perezoso es necesario realizar estudios profundos basados en el conocimiento de la especie y asimismo contar con profesional y equipo experto en escalamiento para poder llegar hasta el lugar donde habitan.

Lo que antes era una cañada ahora es un parque

Actualmente es la Cdmb quien administra el lugar y fue esta misma quien en los noventas decidió diseñarlo y construirlo.

Luis Alberto Uribe Ayala, arquitecto y diseñador de La Flora, explica que el proyecto arquitectónico tuvo como eje principal el respeto a la vegetación de la zona. “Antes del proyecto la gente no iba al lugar, era peligroso, existía un camino llamado ‘Natalí’ que atravesaba lo que ahora es el parque para ir desde Terrazas hasta Cabecera”, añade Alberto Uribe Ayala.

El plan de la Cdmb consistió en hacer el cerramiento de la zona, ubicar senderos, juegos para niños, una cafetería, baterías de baño y parqueaderos para que los bumangueses pudieran caminar, trotar o contemplar. En un principio se pensó la zona de cafetería como taquilla, pero posteriormente se dejó a un lado la idea de cobrar por el ingreso.

Por Kamila Delgado Sosa

mdelgado39@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga