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La diferencia de San Francisco con otros sectores productores de calzado como San Miguel y Girardot, es que las empresas decidieron abrir sus puntos de venta al público / FOTO: LAURA NATALIA MOLINA VASQUEZ

Al hablar de San Francisco, muchas personas se imaginan la ciudad norteamericana, pero para los bumangueses este es el mayor punto de fabricación y compra de zapatos en la región. Ubicado en la comuna tres, al norte de la ciudad, el barrio cuenta con muchas opciones para elegir calzado, desde pequeñas tiendas, hasta grandes locales modernos y llamativos.

Los almacenes le dan vida a este lugar, entre las calles coloridas, cualquier persona amante de los zapatos se sentiría que ha llegado al paraíso del calzado. Pero la fama va más allá de sus múltiples tiendas. San Francisco se hizo famoso por las empresas familiares fabricantes de calzado, que con el tiempo decidieron abrir sus puntos de venta ahí mismo, y aunque en la actualidad muchas de estas empresas ya no fabrican, su legado quedó haciendo de este barrio lo que es hoy, donde el protagonismo se lo llevan los zapatos.

En estas calles nunca para el movimiento, aunque cualquier persona pensaría que los bumangueses son los clientes fieles de las tiendas y fábricas en el sector, la verdad es otra, el comercio se mueve principalmente en la zona por los turistas que llegan en buses para conocer este lugar y comprar zapatos, cuya calidad es reconocida tanto por los materiales que usan como también por el factor artesanal que hay en ellos.

 Comienzo de un legado

El comercio en este sector inició hace 35 años, por algunas familias que en sus casas se dedicaban a la zapatería, pero solo vendían los productos al por mayor a los comerciantes en todo el país, los cuales no pagaban de contado, sino que se demoraban un plazo de 60 a 180 días en el pago de la mercancía, por lo cual los microempresarios vieron la necesidad de abrir puntos de venta al público para poder obtener ganancias de forma inmediata.

Una de las primeras empresas en abrir sus puertas a la gente fue La Moda de Carlos Augusto Angarita y su esposa Diana Salazar de Angarita. Este negocio empezó a principios de la década de los 90 por una herencia familiar, la dueña era la suegra de Angarita, que se llamaba Ana Francisca de Salazar. Ella fue la fundadora del primer almacén de calzado en San Francisco cuando el resto eran casas residenciales. “El almacén lo tenía ubicado en la calle 18 con 23, en este todos los hijos iban a ayudar a vender porque la gente hacía fila para comprar los zapatos, ya que era el único punto de venta en el sector”, dijo Angarita, quien, junto a su esposa tuvieron la oportunidad de ampliar su negocio y compraron la casa en la que actualmente están ubicados.

Son más de 6.000 unidades productivas en Bucaramanga que se dedican al sector del calzado/ FOTO: LAURA NATALIA MOLINA VASQUEZ

Con el paso de los años el sector se desarrolló y cogió fuerza, porque día tras día la gente se dio cuenta que San Francisco era una vitrina generadora de empleo y de confección de calzado. Entonces cada casa se fue convirtiendo en un local, todos los establecimientos que hay actualmente empezaron abriendo los puntos de venta en el garaje de sus casas, al ver la acogida que había tenido esto localmente.

Los que entran a La Moda sin conocer su historia podrían pensar que se trata de un negocio nuevo, con puertas de vidrio, paredes blancas con flores negras, música de fondo, una buena iluminación, muebles en cuero, en fin, muchos elementos que no demuestran la antigüedad de la empresa, a excepción de algunos artículos decorativos que le dan un toque vintage al local sin dañar su estética.

Según Angarita esto se debe a que ellos han tenido la oportunidad de tumbar la casa antigua y volverla a construir para modernizar tanto la parte de producción como de comercialización, así ir de acuerdo a la época, ya que estas remodelaciones se han realizado en tres oportunidades.

Wilson Gamboa, presidente de Asoinducals (Asociación de Industriales del Calzado y Similares) en la cual ha trabajado desde hace 17 años, narra la historia de este barrio de forma similar : “Bucaramanga es una ciudad con una altísima vocación microempresarial, se puede encontrar que aquí todo el mundo monta negocios, entonces el sector calzado no fue la excepción, en base a eso la gente fue abriendo sus puntos de venta en san francisco y eso se fue proliferando, porque aquí no había otro sitio en donde hacerlo, a llegar al día de hoy que ocupa más o menos unas 15 a 20 manzanas que están dedicadas a comercializar el producto”.

Agrega además que este es el gremio que más oportunidades de trabajo da en Bucaramanga y es una solución al tema social, partiendo de que la mayoría de la mano de obra es gente con poco grado de escolaridad, un grado de vulnerabilidad grande, en donde las personas tienen poca calidad a nivel social, económico y político.

Esta asociación busca también que en un futuro San Francisco sea reconocido como un centro comercial a cielo abierto, pero solo de productos artesanales fabricados en la región, y no por los importados que ya tienen presencia en el lugar y le están quitando protagonismo a los elaborados en las pequeñas y grandes fábricas de la ciudad.

Por Laura Natalia Molina Vasquez

Lmolina310@unab.edu.co


 

Esta nota hace parte del especial web ‘En los zapatos de Bucaramanga’, para ver el especial completo, diríjase a este enlace: http://ow.ly/oA4X30ieO2G

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