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Desde hace aproximadamente un año Silvia Juliana Vargas compite en los diferentes campeonatos a nivel nacional, en la categoría de Bikini / FOTO ANDREA ORTIZ

Con los ojos aguados y una sonrisa en su cara, esta deportista de 23 años recordó una de sus experiencias más difíciles. Su amor por el deporte, el sueño de tener un cuerpo atlético y la mala información la llevaron a sufrir de anorexia, “yo sufrí de anorexia porque estuve mal informada de cómo debía alimentarme, cómo debía entrenar y cómo debía llegar yo al punto que quería.”

Por el sueño de ser una “chica fit” con un abdomen plano, brazos y piernas delgadas, Silvia Juliana dejó de lado la comida y se dedicó por completo a entrenar para así obtener los resultados que ella quería. Durante dos años la anorexia la acompañó y fue lo que la ayudó en el proceso para lograr obtener el cuerpo que tanto había soñado y a pesar de que su meta ya estaba cumplida, esta joven quería más y en sus planes no estaba dejar la anorexia.

Con un peso por debajo del normal, poco volumen muscular y con una actitud muy triste e infeliz Silvia Juliana continuaba con sus entrenamientos exagerados y largos, para ella alcanzar ese sueño aún estaba lejos. Sin embargo algo en su vida cambió, sus horizontes se ampliaron y su ambición creció más de lo que ella imaginaba.

“Conocí a Dios”

Andrea Nieto es una estudiante de 23 años. Esta joven de estatura media, piel morena y cabello oscuro fue la encargada de que su mejor amiga, Silvia Vargas, logrará superar el problema por el que atravesaba.

“Ella fue una gran ayuda, al ser mi mejor amiga me conoce muy bien y sabe cómo hablarme. Al verme tan mal ella empezó a decirme que pusiera mi fe en Dios y que confiara en él, entonces yo empecé a ir a la misma iglesia de ella y todo cambio.”

Al conocer a Dios Silvia Juliana se dio cuenta de que lo que estaba haciendo para alcanzar sus metas no era lo correcto, debía cambiar su plan para así cambiar su vida. Lo primero era acercarse nuevamente a su familia, a quienes había dejado de lado pues sentía que el apoyo que le daban era poco. “Cuando uno está en ese hueco uno no es nada feliz y al ver como la enfermedad también afectó a mis papás fue que me di cuenta que necesitaba de ellos”, recordó Silvia. 

Un nuevo comienzo

En un día común y corriente, revisando sus redes sociales, Silvia Vargas se encontró con la imagen de una mujer en bikini. Ella estaba encima de una tarima posando, su cuerpo era diferente a los que Vargas había visto antes. Los músculos de aquella mujer bronceada resaltaban más que su sonrisa blanca, sus piernas eran grandes, su espalda un poco ancha, los hombros se le veían fuertes y los músculos del abdomen parecían una cuadricula, todo eso unido hacía que el cuerpo de esa mujer desconocida luciera armonioso.

“Empecé a ver en Instagram imágenes de mujeres que eran fisiculturistas, ellas eran distintas. Se veía el amor que tenían por el cuerpo, por cómo alimentarlo y cómo entrenarlo, eso me gustó, la profundidad con la que construían y cuidaban de ellas mismas.”

Alrededor de una y dos horas duran los entrenamientos de esta deportista. / FOTO ANDREA ORTIZ

Luego de quedar cautivada por esa imagen, la curiosidad se despertó y la investigación sobre ese tipo de mujeres y sobre lo que hacían se puso en marcha. Así fue como esta joven se encontró con el BodyBuilding o Fisiculturismo en español, un deporte que se basa en ejercicios físicos intensos que se hacen en los gimnasios con ayuda de pesas para lograr desarrollar el crecimiento de los músculos y así resaltarlos.

Cautivada por este nuevo deporte, Silvia Juliana se arriesgó y con ayuda de su entrenador empezó a practicar y a levantar pesas por primera vez en su vida. Así como cambió su manera de alimentarse y de entrenar, también cambiaron sus metas. Llena de motivación y buena energía, esta bumanguesa recordó que un sueño que tenía desde pequeña era ganar un trofeo o una medalla, por lo que empezó a buscar competencias de Fisiculturismo en Colombia.

“Yo siempre quise tener un reconocimiento material y al meterme en todo esto del Fisiculturismo y empezar a los cambios que estaba teniendo mi cuerpo, vi mi oportunidad de participar en alguna competencia y ganar mi medalla.”

Sin esperarlo, en el mes de marzo de 2017, Silvia Juliana se entera de la formación de la Liga de Fisiculturismo de Santander y de la competencia departamental que se llevaría a cabo, su oportunidad había llegado. “Yo le comenté a mi entrenador, con él llevábamos tres años trabajando, y me dijo que sí, que de una y que él me iba a ayudar en toda la preparación.”

Inscrita en la categoría “bikini” del campeonato, esta joven se llevó su primer premio y logró llamar la atención de varios espectadores, quienes días después la buscaron y se pusieron en contacto con ella para patrocinarla y ofrecerle preparación física en sus siguientes competencias. “Al ver el apoyo que me estaban dando y que ya no solo era mi entrenador personal si no que habían varios preparadores físicos detrás de mí, eso fue lo que me hizo caer en cuenta de que quería hacer esto por mucho más tiempo.”

Creciendo en el deporte

Gracias a su constancia, paciencia y disciplina, el éxito se ha convertido en un miembro importante en la vida de esta deportista. “Ya tengo varios premios, en un departamental en Cali quede en el segundo puesto, luego en un competencia en Cúcuta ocupe el tercer puesto y hace poco volví a Cali a competir de nuevo, en esa no me fue muy bien porque ocupé el quinto puesto, pero lo importante está en aprender y ver que hizo falta para mejorarlo”, comentó Vargas.

La empresa Fitdelicious lleva funcionando alrededor de un año y los pedidos se hacen a través de su cuenta en Instagram @fitdelicious. / FOTO ANDREA ORTIZ

Desde que compitió por primera vez, hace seis meses, no ha parado de prepararse y de hacer lo que ama, pararse en un escenario frente a más de 100 personas a modelar, mostrar sus músculos y el trabajo y dedicación con la que los ha trabajado.

“Yo digo que un cuerpo puede avanzar y se puede desarrollar sin sustancias como esas, de pronto en algún momento del proceso algunas personas lo necesitaran, pero como tal el cuerpo puede crecer naturalmente. Todo se basa en la constancia, obvio es un proceso más lento pero que se disfruta más porque los cambios que uno ve con el tiempo son sorprendentes.”

Debido a esto, otro logro llego a la vida de Silvia Vargas. En su última competencia en Cali fue seleccionada como integrante de la Selección Colombiana de Fisiculturismo para participar en los Juegos Bolivarianos, pero por falta de presupuesto su participación no será posible. “Esa selección era para personas que no han utilizado esteroides, ni anabólicos y pues yo fui seleccionada como chica bikini para representar a Colombia en los Juegos Bolivarianos, pero como la liga hasta ahora está empezando y pues el aporte económico no es muy grande.”

Sentada en la sala de su casa, con el sol entrando por la ventana, Silvia Juliana sonríe al contar todo lo que ha sido este viaje para ella.

Andrea Fernanda Ortiz Barragán

aortiz534@unab.edu.co


 

Esta nota hace parte del especial Web ‘Bucaramanga con rostro de mujer’. Para ver el especial completo, diríjase a este enlace: http://ow.ly/psAA30ilQkF

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Haciendo patria en un lugar extraño

Desde la universidad estuvo vinculada al activismo social en la lucha por sus derechos, donde sentía que se enfrentaba a un mini gobierno por la indiferencia y egoísmo de las personas. /FOTO DIEGO ALEJANDRO PARRA ARDILA
Universidad Autónoma de Bucaramanga
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