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Contenedores para reciclar se están convirtiendo en nuevos focos de contaminación en Bucaramanga

Desde mayo de 2017, la Emab ha instalado 494 de 1.460 contenedores que tienen por finalidad almacenar los residuos sólidos urbanos en diferentes barrios. Sin embargo, hace falta cultura ciudadana para aprovechar su uso.

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Contenedor de la carrera 27 con calle décima, cerca de la Universidad Industrial de Santander, cuando los residuos son sacados en el horario no correspondiente. /FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

Debido al acopio y mal manejo de los residuos sólidos, se implementó la estrategia Puntos Verdes Urbanos que busca contrarrestar el fenómeno mediante la instalación de contenedores de basura en Bucaramanga.

La Empresa de Aseo de Bucaramanga, Emab, el Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, y la Secretaría de Salud de Bucaramanga, con el objetivo de resolver los puntos críticos y generar una cultura del reciclaje, firmaron un convenio que consiste en recoger los residuos sólidos urbanos a través de contenedores donde antes era arrojada.

La estrategia Puntos Verdes Urbanos tiene un costo aproximado de 1.700 millones de pesos, cada uno de los contenedores tiene un valor de un millón de pesos. El contrato fue adjudicado a la empresa española Contenur por un plazo de ejecución de seis meses.

Los contenedores están en 15 de las 17 comunas de la ciudad. La comuna siete, La Ciudadela, y la ocho, Sur Occidente, contarán con el sistema a finales de marzo; para octubre de este año deben estar instalados los 1.460 contenedores. En un principio había 510, pero actualmente solo existen 494 en los espacios públicos, ya que uno fue quemado por un habitante de calle, ocho más fueron averiados y nueve están en operativa de reparación.

A pesar del servicio que prestan, en algunos sectores como la Plaza de Mercado de San Francisco, deben ser guardados en una bodega debido a la proliferación de gallinazos y roedores, y el mal uso que le dan, especialmente, los indigentes. Desde mayo de 2017, la Emab ha instalado 494 de 1.460 contenedores que tienen por finalidad almacenar los residuos sólidos urbanos en diferentes barrios. Sin embargo, hace falta cultura ciudadana para aprovechar su uso. Lo mismo ocurre en el barrio La Universidad, según Juliana Leal Serrano, habitante del sector, no se les da un buen uso debido a que “los comerciantes de papelerías y vendedores ambulantes no reciclan, y además no respetan el horario de recolección de las basuras”.

El compromiso ciudadano

El barrio La Universidad cuenta con dos contenedores en la carrera 25 con calle séptima, dos más en la calle novena con 25 y otros dos en la carrera 27 con calle décima, cerca de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

19 % de los contenedores están el comuna 1, en el norte de Bucaramanga. / FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

Algunos residentes consideran que la iniciativa solo ha generado problemas por el auge de indigentes que llegan a sacar la basura. “Los de la calle llegan al sitio y generan un casos porque sacan la basura y la dejan por fuera. Esto ocasiona que se generen malos olores”, comentó Ana María López Ríos, estudiante de Geología de la UIS.

Edgar Castillo Céspedes, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio La Universidad, expresó que los contenedores se trajeron con el ánimo de mantener la limpieza y el orden de las basuras, aunque resaltó que a los vecinos “les da pereza echar dentro de los recipientes los residuos, ni los separan cómo debe ser: que son residuos orgánicos y los sólidos. Sino que echan todo revuelto o los botan simplemente a un lado para que otra persona venga y los deposite en ellos”. En el lugar se han realizado dos comparendos de acuerdo al nuevo Código Nacional de Policía.

El proceso para la entrega de los contenedores inicia con el presidente de cada Junta de Acción Comunal, quien además de asumir la responsabilidad se encarga de reunir a las personas para que la empresa realice una campaña de socialización explicando su utilización y cuidado. Hay dos tipos, son de color verde pero la diferencia radica en la etiqueta que define su uso. Una es verde y dice ‘No reciclables’. La otra es azul y es para los materiales ‘Reciclables’.

“Se nos han vuelto puntos críticos porque la comunidad creyó que eso era para traer de todo y los han dañado. A parte de eso quedan a la intemperie. A que el habitante de calle haga lo suyo: toma, saca, riega, esparce y no hay control. Donde no hay compromiso de la comunidad se puede convertir en un problema”, aseguró José Vicente Aguilar, supervisor de la Emab.

Problema cultural

Los recicladores informales y algunos habitantes de calle revisan la basura depositada en los contenedores. /FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

Abelardo Durán Leiva, subgerente Técnico Operativo de la Emab, afirmó que “la idea de los Puntos Verdes en Bucaramanga es recuperar ciertas zonas que han sido convertidas como puntos críticos. Como botaderos clandestinos que son causados por la falta de cultura ciudadana. Esto acarrea que los animales de la calle terminen armando desorden”, siendo esta la principal razón para crear la recuperación de estos espacios.

Otros que se ven beneficiados con esta iniciativa son los recogedores de basura, puesto que los vehículos de aseo tienen un sistema llamado lifter que permite alzar el contenedor, cuya capacidad de carga es de 1.100 litros de volumen y 440 kilogramos de peso; por medio de sus dos pestañas laterales para ahorrar tiempo a los trabajadores.

“Los ayudantes son los que recogen el residuo, ejemplo de eso es que ya no tendrán que meterse a recoger la basura. Con eso dejamos que no se corte, chuce, adquiera enfermedades, no manipule tanto. Es dignificar el trabajo a ellos que es demasiado difícil”, afirmó Jaime Iván Bueno Ramírez, profesional de mantenimiento de la Emab.

La instalación se hace “teniendo en cuenta que esto no es solo compromiso de la Emab, ni de los recicladores, sino de todos los usuarios y personas que generamos residuos”, expresó Durán Leiva.

Jairo Puentes Bruges, docente en Ciencias y Tecnologías Ambientales de la Universidad Pontificia Bolivariana, aseguró que “la prioridad establecida es la minimización de la producción de residuos. Algo que muchos países aplican hace muchos años; prohibición de bolsas desechables de plástico, por ejemplo. Luego sigue la reutilización, el reciclaje y la valorización. La idea es imitar a los ecosistemas naturales donde no existen los residuos; todo se aprovecha”.

En el relleno sanitario El Carrasco se encuentran 285 contenedores próximos a entregarse. / FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

La Emab, quien es la encargada de toda la parte operativa: entrega, recolección, mantenimiento, ubicación y cuidado; tiene frecuencias estipuladas para recoger los residuos sólidos de los contenedores. Manejan un horario de lunes, miércoles y viernes y otro de martes, jueves y sábado. Las avenidas y bulevares son sitios donde pasan todos los días por la cantidad de basura que se genera. Con este sistema se recogen 1.250 toneladas de residuos sólidos al mes, teniendo en cuenta que se le da un aproximado de 300 kilogramos a un contenedor y que no se recogen todos los días.

 

Por María Hernández Cárcamo

mhernandez100@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga
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