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La música y la danza como espacios inclusivos en la Escuela Municipal de Artes y Oficios

En febrero de este año, 2.896 personas se inscribieron en la convocatoria que abrió la EMA para los cursos de formación artística. Fueron seleccionados 2.300 aspirantes para el proceso, a diferencia de 2017 cuando se matricularon 984.

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El grupo de danza inclusiva desarrolla trabajos en equipo para crear un ambiente de confianza entre los participantes. /FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

La Escuela Municipal de Artes y Oficios, EMA, con el apoyo del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, Imct, y el Centro Cultural del Oriente abrió sus puertas para que 2.300 personas hicieran parte de sus cuatro programas gratuitos de música, artes plásticas y aplicadas, teatro y danza que buscan ser un espacio formativo para el desarrollo de sus aptitudes en los diferentes campos de acción.

Las áreas de danza y música serán espacios proyectados hacia la inclusión social, donde personas con o sin discapacidad desarrollarán una expresión artística a través del movimiento y la voz.

Naya Gutiérrez Pinzón, coordinadora de la EMA, expresó que “la escuela tiene como reto fomentarse como un instituto para el desarrollo humano y el trabajo, puesto que es un espacio para el encuentro y desarrollo del arte, como una posibilidad del desarrollo integral”.

Serán 49 docentes los encargados de dictar las clases en el Centro Cultural del Oriente y en la Casa de Justicia del Norte, sede que se incluyó este año por demanda de la misma comunidad. Pedro Nel Rodríguez Barragán, contratista del Imct y encargado de la Casa, aseguró que de estos cursos “se esperan tres cosas: el poder ofertar unas actividades que generen ingresos, ofertar unos servicios que permitan hacer un mejor uso del tiempo libre y que a partir de este esfuerzo la gente vaya cambiando su perspectiva de cultura”.

La EMA le apunta a la vocación artística y la transformación cultural. Andrés Jaimes, auxiliar lógistico de la EMA, argumentó que estos cursos son “una iniciativa buena para fomentar la cultura en la ciudad”.

Danza inclusiva

Es un campo artístico que tiene la intención de volver la danza contemporánea accesible a todos los cuerpos. La clase que se desarrolla en las instalaciones del Centro Cultural consiste en trabajar los principios de la danza relacionados con el espacio, peso del cuerpo y con patrones amplios y libres mediante los cuales se va creando el movimiento.

Jeanet Carolina Caballero Segura, profesora de danza inclusiva de la EMA, afirmó que “la idea es que a través de la danza podamos tener un espacio para compartir, conocernos y reconocernos en la diversidad. Para crear en conjunto y saber que hay diferentes tiempos, capacidades, habilidades y que aun así en la diferencia podemos crear un potencial grandísimo juntos”.

“En la medida que el grupo se siga fortaleciendo se van a poder hacer procesos de mayor calidad artística”, Jeanet Carolina Caballero Segura, profesora de danza inclusiva de la EMA. /FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

En la clase de Caballero Segura hay 15 personas con y sin discapacidad. Una de ellas es Claudia Esther Figueroa Rincón, quien tiene una malformación congénita llamada espina bífida de tipo abierta. Su proceso de integración con el grupo ha sido de ayuda y recalcó que “en la parte emocional es la mejor terapia que uno puede tener ante tanto rechazo. Conocer personas que han vivido experiencias de exclusión como yo durante su vida, me hace sentir como si los hubiera conocido hace mucho tiempo”.

Al igual su madre, Yolanda Rincón de Figueroa, subrayó que en el programa “encontramos la esperanza de que Claudia con su discapacidad motora y cognitiva pueda conocerse a sí misma y reconocerse en los demás participantes. La posibilidad de que estén personas que no tengan una discapacidad permite y posibilita que realmente ellos se reconozcan como seres humanos”.

Música inclusiva

Es un mundo artístico que contribuye a la formación integral de cada participante por medio de la música. La clase se desarrolla en el Centro Cultural y cuenta con la participación de 30 personas con y sin discapacidad.

El encargado del curso es el profesor Jesús Eduardo Jaimes Almeida, él tiene una discapacidad visual diagnosticada como retinosis pigmentaria congénita que es una degeneración progresiva de la vista. “La persona con discapacidad tiene otras maneras de solventar, en medio de su discapacidad, la realización de una acción. No se puede sentir frustrada por no hacerla, sino mirar y buscar cómo puede suplir esa falencia”, manifestó Jaimes Almeida.

Geraldine Sánchez Acosta, es la vocalista del grupo Música Inclusiva. Tiene el síndrome de Asperger, en el que uno de los síntomas es el de sentir la necesidad de aislarse de la sociedad y encerrarse en su propio mundo. “Mi proceso de aprendizaje ha sido productivo y eficaz, me he sentido bien y feliz. Mi fuerte es en la música cantando y tocando otros instrumentos, pero también me ha ido bien con la pintura y fotografía”, señaló Sánchez Acosta.

“No tengo voz para cantar, pero yo sabía que Geraldine era artista porque le fluía la música. Habló a los tres años pero desde antes de eso, armaba con los tarros de leche una batería. Ahí supe que el talento de ella era la música”, sostuvó Sandra Milena Acosta Martínez, madre de Geraldine.

El programa inició con la población con discapacidad visual y después se pasó a las personas con y sin discapacidad. De acuerdo con Jaimes Almeida, para desarrollar el proceso de aprendizaje primero se habla con los padres debido a que “se necesita saber qué tipo de discapacidad tienen. Si es en la parte cognitiva mirar si es leve, profunda o aguda. Luego, mirar con los estudiantes cómo responden”.

Geraldine Sánchez Acosta fue una de las 1.011 personas que se inscribieron en el programa de música. / FOTO MARÍA HERNÁNDEZ

Áreas de enseñanza integradas

Una de las estrategias a futuro de la EMA es integrar los grupos de música y danza inclusiva con los otros programas que se desarrollan tanto en el Centro Cultural como en la Casa de Justicia del Norte. La idea es llevar estos espacios a instituciones educativas y comunidades para ampliar el acceso.

“Por ahora estos programas son separados y la idea es que podamos tener una unión entre los dos tratando de hacer un proyecto musical que integre las dos áreas: coro y música inclusiva”, dijo Luz Karime Guerra Pico, docente del área de coro juvenil e infantil de la EMA.

Los cursos de la EMA se desarrollan en 13 salones del Centro Cultural del Oriente y en cuatro de la Casa de Justicia del Norte. Las clases se dictan de lunes a sábado. De acuerdo con Joaquín Casadiego Arias, coordinador académico de la EMA, la oferta en la Casa de Justicia del Norte cuenta con los cursos de estampación textil, pintura mural, construcción de objetos decorativos y funcionales, pintura y dibujo y danza popular salsa.

Por María Hernández Cárcamo

mhernandez100@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga