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Retornando a sus raíces y con la esperanza puesta en la tierra para labrar un mejor futuro

Luego de sobrevivir a la ciudad, Joaquin Sánchez Díaz, campesino de Rionegro (Santander) regresó a la que había sido su finca antes de ser desplazado por el paramilitarismo.

"Duré un mes sin trabajo en Cúcuta, mi mujer lloraba de ver a mis hijos llorando del hambre" - Joaquín Sánchez Díaz. / FOTO ISABELLA QUINTERO VALENCIA

Joaquin Sánchez Díaz tuvo que huir de su finca cuando las Autodefensas del Magdalena Medio llegaron a la zona, ya que su hermano fue asesinado y él logró escapar de la muerte.

Su primer destino fue Venezuela, sin embargo, no tuvo suerte en el vecino país y tuvo que volver a Colombia porque sus hijos no pudieron ingresar a estudiar. Llegaron hasta Cúcuta junto con su esposa María Elida Sánchez y sus tres hijos, donde después de no encontrar trabajo decidió vender limonadas en las calles de la ciudad.

En la capital nortesantandereana sobrevivió en precarias condiciones con lo que ganaba diariamente vendiendo limonadas y empanadas, luego como vigilante del frigorífico y operario del mismo, hasta que en 2004 fue sacado de este empleo, ya que según Sánchez “no querían pensionar a nadie y me sacaron por la edad”.

Ésta familia víctima de la violencia  se enteró de la restitución de tierras gracias a que era presidente de la Junta de Acción Comunal, cuando el comité noruego realizó el censo de desplazados de Norte de Santander.

“Le dije: doctora, tengo un caso muy parecido a lo que usted está hablando, ¿será que yo puedo reclamar mi finca? Tengo las escrituras y a mí me obligaron a vender y me sacaron a plomo, mataron a mi cuñado y a un hermano. Y ella me dijo: a usted le recuperó la finca tráigame los papeles mañana”. Así narra su historia.

Con los documentos en mano, una carta de la JAC que lo certificaba como desplazado y una de Tiberio Villareal, quien era el personero de Rionegro, inició el proceso con la esperanza de poder trabajar en el campo.

Los jueces fallaron a su favor en 2016 y desde ese año inició el proceso que consta de entregar la tierra y realizar los estudios correspondientes del suelo y en cuanto a la economía local, para establecer una proyecto productivo que le permita al campesino tener el sustento e iniciar una vida productiva desde el campo.

Son otorgados hasta 40 salarios mínimos para el desarrollo de los proyectos y cada uno tiene un acompañamiento.

Actualmente, Joaquín Sánchez adelanta su proyecto de lechería, el cual fue aprobado en 2017 y cuenta con el apoyo económico de 26 millones 416 mil pesos, los cuales fueron invertidos en un corral metálico para el ganado, seis vacas lecheras (que ya tienen cría) y un toro reproductor.

Además de una pica pasto y pasto para la alimentación de las reses. Vende diariamente un promedio de 40 litros de leche a 900 pesos cada uno, por lo tanto tiene un ingreso diario de 36.000 pesos, aproximadamente. También son entregadas 20 semillas de árboles frutales, para generar otro ingreso y tener frutas para la alimentación propia.

Al llegar al predio de los Sánchez se observan árboles de naranja, mandarina, guanábana, mango, cacao, noni, al igual que plantas de yuca, maíz, plátano, animales como gallinas, camuros, vacas y peces en la quebrada que está en el terreno.

Por otra parte, ya fue aprobado un proyecto de vivienda para la familia Sánchez, ya que el anterior dueño al saber que la finca iba a ser devuelta a ellos, dañó y debilitó los cimientos de la casa, ya que tenía como fin derrumbarla.

Según Fabio Andrés Camargo Gualdrón, Director regional del programa para la restitución de tierras: “Esto es algo bastante excepcional en el país, nunca se había hecho un proceso para repartir la tierra a personas desplazadas.” También argumentó que a pesar de que está problemática se ha venido presentando desde hace 50 años “nunca políticamente se le había apostado a devolver las tierras al campesino y a devolver las tierras en unas condiciones mejores, aquí se entrega un proyecto productivo que no es entregar dinero o tierra. Se mira la vocación de cada persona, se estudia la tierra”.

Luego de seis años de haber empezado con el proceso de restitución, en Santander se han llevado a cabo más de 6000 reclamaciones de tierra y se esperan más sentencias de parte de los jueces, ya que son ellos quienes deciden si se devuelven los predios o no. Camargo Gualdrón también dijo que este año se llevará a cabo el cierre de microzonas de reclamación como Sabana de Torres y Rionegro, ya que se ha entregado la totalidad de tierras, por lo tanto, ya se están haciendo los respectivos anuncios para quienes aún no han hecho su reclamación.

Por Isabella Quintero Valencia

mquintero369@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga